Ununoctium

Con su porte atlético, pelo rizado y sonrisa franca, Victor Ninov no luce como el típico científico. No hay nada de geek en su apariencia y el sueter negro le da un aire bohemio a lo Steve Jobs. Ciertamente, este búlgaro no luce como alguien controversial y sin embargo, sus descubrimientos le darían gloria e irónicamente también vergüenza.
En 1999, Victor era ya una celebridad en el mundo de la química nuclear. En Alemania había participado en el descubrimiento de 3 nuevos elementos químicos, llamados genéricamente elemento 110, 111 y 112. Y esto no es poca cosa, si tomamos en cuenta que estos elementos no existen en la naturaleza, sino que son creados en el laboratorio haciendo chocar átomos a velocidades inimaginables. Se entiende porque es tan común el God-complex entre los científicos. CREAR no es poca cosa. Aunque a mí me da terror pensar que jugando a ser Dios algún científico explote media galaxia.
Se entiende ahora que no fue extraño para Victor recibir una invitación del Lawrence Berkeley National Laboratory (Estados Unidos) para seguir creando elementos. Y Victor no los defraudó, al poco tiempo ya había descubierto el elemento 116 y el 118 (Ununoctium), este último el más pesado jamás creado. Victor era el nuevo dios de la química nuclear.
Pero los problemas se presentaron cuando ningún otro científico pudo hacer sopa atómica con la receta publicada por Victor. Y cuando ni siquiera el mismo no pudo hacer la sopa de nuevo su popularidad se fue por el inodoro. En 2002 el director del laboratorio anunció que los datos habían sido falsificados por Victor y que los elementos 116 y 118 no fueron descubiertos realmente. Big Oops!
Fast forward hasta Octubre 2006 y escuchamos de nuevo sobre el nacimiento del elemento 118. Esta vez el Joint Institute for Nuclear Research (en Rusia) ha declarado la creación de 3 átomos del elemento 118. ¿Será cierto en esta ocasión? Oh, the drama!
¿Y Victor? Ahora trabaja en la Universidad del Pacífico (Estados Unidos).





