Me pasan cosas muy extrañas últimamente. Cuando voy caminando por la calle mi vista se va directamente a los ojos de las gentes. Es increíble lo que encuentras en ellos, especialmente las personas mayores. Les juro que casi puedo leerles la vida. Les veo el cansancio, los años vividos y hasta el miedo de saber que se les acaba la vida.
Siempre que me pasa esto no puedo contener mis lágrimas. Me siento tan identificado con todos que de veras pienso que somos una inmensa familia. En todos esos ojos cansados veo, un hermano un hijo de alguien una madre un mismo destino.