FRAGMENTACION DE AUDIENCIA
Miércoles, 10-31-2007, 10:16:15 am

Se vuelve a plantear la segmentación de audiencia y la realización de programas específicos para tal o más cual público. Los que estamos relacionado con la programación radial hemos experimentado no pocos estilos y esquemas que en muchos casos unos han tenido mas éxitos que otros y estos se han hecho a través de la solicitud expresa de hacer programas infantiles, campesinos, para las mujeres amas de casa, mujeres trabajadores, para los jóvenes y así un sin numero de públicos que sin tener en cuenta su movimiento, tiempo para oírlos en cada emisora se encontraba en cada programación un “ajiaco” de programas porque cuando no era posible un espacio entonces se acudía a las secciones dentro de los programas y así podíamos escuchar un programa variado donde tuviera una sección de artes y oficios, física, geografía, historia, receta de cocina, ciencia y técnica, concurso, atención a los animales domésticos. Estas secciones por lo general se hacían por diferentes creadores que se dejaban para que fueran montadas en los programas antes de salir al aire.
La audiencia radial ha cambiado y por lo tanto sus públicos tienen peculiaridades diferentes. Tómese en cuenta que hoy la radio se escucha individualmente en la mayoría de los casos y que los intereses se vuelven muchos más amplios.
Desde los comienzos de la humanidad, el hombre nace con el la necesidad de relacionarse con ‘‘lo otro’’, con lo que lo rodea, y es en ese preciso momento donde se despliegan las posibilidades frente a las cuales se define la acción, es decir, se elige, se decide y se actúa; pero claro esta que este actuar depende del horizonte espacial y temporal en el que se encuentre el individuo.
La realización radial requiere un rigor, como todo en la vida, y su puesta al aire precisa de esquema que puedan garantizar la vinculación con el destinatario. No son pocos los que encuentran su programa por “antes de”, “sobre tal hora” y no pocos lo asocian a nombres de los comunicadores. Ante este aspecto no es aconsejable que un programa se este moviendo de horario, ni de colectivo, ni de contenido y que tenga una continuidad en su salida al aire. Nos encontramos con criterios sobre los programas unitarios que no debieran salir los fines de semanas porque se supone que son los días de menor audiencia de la radio y ponerlos en otros días de la semana, entonces con este juicio todos los días nos encontraremos con programas diferentes y ello puede ser un efecto negativo para los públicos, pues no se creara el habito de escucha.
Por otra parte nunca no nos encontraremos a un público con una sola necesidad y menos a un grupo al que le dediquemos un programa para satisfacer sus inquietudes.
La programación debe ser lo más abarcadora posible y a su vez lo más preciso que se pueda en ello nos permitirá que tengamos oyentes que aun cuando existan aspectos que no les interese saben que pueden seguir la escucha porque a ese tema solo se le dedica poco tiempo. También al oyente habitual hay que sorprenderlo con contenidos novedosos sin que nos alejemos demasiado del el eje central del programa.
No se puede ganar audiencia por el solo hecho numérico, o de que las formas que aplicamos de relacionarnos con ellos hace que nos llamen más que a otros programas, cuando en realidad tendría que ser por la calidad de contenidos y programación.
Podemos agrupar a los oyentes en tres grandes grupos como lo hace el marketing: geográfico, demográfico y psicográfico. Al conocer las características de estos grande grupos se intentara posesionar el producto comunicativo que se diseñe para motivar, interesar y modificar actitudes
Lograremos el posicionamiento en los oyentes cuando se logre alcanzar un espacio en la mente por la seducción que se ha logrado con la concepción del producto y su imagen a la vez que pueda ser comparado con el resto de los productos radiofónicos de la propia emisora o de otras que se puedan recepcionar.
Para llegar a esto se requiere de investigaciones, para después graficar los datos que resultaron y obtener un panorama más visual de lo que piensan los oyentes. Por lo general la posición de los programas depende de los atributos que son más importantes para el oyente meta.
A este empeño se puede oponer ruidos de diversa índole y origen. Los ruidos pueden ser: físicos, social, de codificación, culturales y técnicos. Por ello es imprescindible conocer los públicos meta para cada espacio y tener en cuenta estos aspectos que lejos de desconectar al oyente puede crearle una apreciación equivocada del mensaje. No es ocioso repetir que el mensaje radial debe ser preciso, claro y con una idea no varias.
Hoy la radio capta a una audiencia juvenil, llegando a convertirse en ocasiones de verdaderas locomotoras del consumo musical principalmente y no en pocas ocasiones no se toma en cuenta otras necesidades de comunicación con esos públicos. En muchas ocasiones reducimos los intereses de los jóvenes a lo trivial, alejado de contenidos culturales, políticos, noticiosos y las propuestas de música sobre aquellas obras “fáciles”, de “moda”, el último hit.
Aseverar que la juventud no oye radio es totalmente falso y no se sustenta con ningún estudio de investigación pero si se precisa de un lenguaje distinto, breve, claro y, porque no, atrevido que lo pueda mover a la reflexión sobre temas latente para su edad.
Hoy por hoy, hay determinados acontecimientos que son susceptibles de una retransformación mejor por radio que por TV. La radio tiene a su favor el poder de individualización que comporta. El medio de comunicación familiar que era la radio ha dejado su lugar a la televisión, para ir al encuentro de individuos o grupos no tan institucionales.
En relación con los valores culturales y morales ocupa un lugar intermedio entre el polo de la realidad y lo serio, y el opuesto, lo que refleja un equilibrio más o menos equitativo entre información y entretenimiento.
Por la rapidez con que se difunde, la economía del servicio y el alcance de su emisión, la radio es un valioso elemento de información y educación.
La radio puede ser también un agente de cultura. Las características específicas de la radio hacen de ella un valioso auxiliar didáctico siempre que se le use adecuadamente.
El reto de no hacer que estas características no mantengan la fuerza, que ha demostrado en reiteradas ocasiones, depende en mucho de los estrategas de la Radio al concebir los niveles y los perfiles de un sistema orgánico y estructuralmente funcional.