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Nueva Reina de la Tumba Francesa de Guantánamo

Jueves, 03-29-2007, 9:01:58 am

Por Víctor Hugo Purón Fonseca

Grupo de Comunicación Cultural

Guantánamo


Justina Ofelia Jarrosay Jarrosay, 82 años, es la nueva Reina de la Tumba Francesa Pompadour-Santa Catalina de Ricci, de Guantánamo, primera Obra Maestra Cubana del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad declarada por la UNESCO.

La flamante monarca sustituye por problemas de salud a Leonor Terry Dupuy, 94, declarada Reina de Honor de esta sociedad, en la ceremonia efectuada en la sede de la más que centenaria institución, en el popular barrio de la Loma del Chivo, área de tradiciones de la ciudad situada a cerca de un millar de kilómetros de La Habana.

Funcionarios del Ministerio de Cultura en la más oriental de las provincias cubanas entregaron sendos diplomas a las realezas, que continúan una tradición de épocas coloniales, cuando sus antepasados esclavos llegaron con sus amos a las tierras de la mayor de las Antillas, desplazados por los sucesos de la Revolución Haitiana en la entonces parte francesa de la vecina isla de Saint Domingue, trayendo consigo la música, la danza y los modos de raíz africana pero imitando a las monarquías europeas.

Durante la coronación se dio a conocer la invitación a participar en el segundo taller de superación a portadores, enviada a Damaris Sánchez Limonta, bailarina y miembro de la junta directiva de la Tumba Francesa de Guantánamo, por Hermann von Hoof, director de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe (ORCALC), radicada en La Habana, y Manuel Palacios Soto, presidente de la Comisión Nacional de Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de Cuba.

Sensibilizar y formar a los portadores y autoridades locales relacionados con esta relevante expresión patrimonial inmaterial de las artes del espectáculo, es objetivo del mencionado taller, que se realizará el 27 y 28 de marzo de 2007 en la ciudad de Holguín, capital de una de las provincias orientales donde existe también una agrupación de Tumba Francesa, al igual que en la igualmente vecina de Santiago de Cuba.

La Tumba Francesa Pompadour-Santa Catalina de Ricci es la única sobreviviente entre las varias formadas en el extremo oriente cubano.

Proclamada en 2003 Obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad por la UNESCO, la Tumba (tambor africano) Francesa es descrita como un tipo de baile, canto y percusión muy animado que encarna uno de los vínculos más antiguos y perceptibles con el patrimonio afro-haitiano en todo el Oriente cubano.

El reconocimiento de la UNESCO señala que es el fruto de la fusión, en el siglo XVIII, de la música de Dahomey (África Occidental) y de bailes tradicionales franceses.

"La Tumba francesa -señala la fundamentación- llegó a Cuba con los esclavos haitianos, que fueron trasladados a Cuba tras las revueltas de 1790. Los primeros testimonios escritos de esta tradición se remontan a los principios del siglo XIX. Fueron halladas en las plantaciones de café cerca de las ciudades de Santiago y Guantánamo. Después de la abolición de la esclavitud en Cuba en 1886 y del fenómeno de migración urbana de los libertos en busca de trabajo, surgieron en varias ciudades del este de la isla las sociedades de Tumba Francesa.

"Las interpretaciones suelen comenzar con un solo en dialecto español o francés interpretado por el cantante principal, llamado composé. Cuando ésta da la señal, el catá, un gran idiófono de madera arranca con un ritmo frenético al compás de tres tambores llamados tumbas. Esos tambores, que se tocan con la mano, se parecen a las congas modernas, aunque son de mayor diámetro. Se fabrican con un tronco de madera hueca de una sola pieza y se adornan con motivos grabados y pintados. Los bailes se ejecutan bajo la dirección del Mayor de Plaza. Los bailarines y los cantantes son principalmente mujeres, van ataviadas con vestidos largos al estilo colonial, se cubren la cabeza con pañuelos africanos y llevan en la mano chalinas variopintas. Los cantantes acompasan el ritmo con sonajeros metálicos llamados chachás. Las representaciones consisten en series de cantos y bailes de 30 minutos de duración y suelen prolongarse hasta bien entrada la noche. Hoy día, sólo se interpretan regularmente dos de los numerosos estilos del baile de Tumba Francesa: el masón, una parodia jocosa de los bailes de salón franceses, y el yubá, un baile improvisado basado en ritmos frenéticos de tambor. La popularidad de la Tumba Francesa alcanzó su apogeo al final del siglo XIX.

"Esta tradición cultural ha sabido preservar sus valores fundamentales hasta la actualidad, y tres conjuntos siguen manteniéndola viva", explica finalmente la fundamentación de la declaración.

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  • Nombre: víctor hugo
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  • Intereses: Música. Cultura. Periodismo. Comunicación
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