Gordita's Inn

Una felicitación y una descarga

En estos días ha salido en los periódicos del país el nombre de Joseph Michael Acabá Herrero.  El es la única persona de ascendencia puertorriqueña que viajará al espacio en una misión en el transbordador Discovery. ¡Tremendo logro! Estamos acá todos contentísimos y orgullosos de este boricua. 

Pero hay algo que me ha gustado aún más. ¿A qué se dedicaba Joseph antes de ser astronauta? Era maestro de ciencia en una escuela pública. Wao. Eso sí me parece maravilloso porque no entiendo ni entenderé la razón, pero se tiende a ver a los maestros con desprecio, no como a profesionales. Dígale a alguien que usted está estudiando para ser maestro y observe su reacción. Quizás piensen que da más renombre ser arquitecto, ingeniero o doctor.

Hace unos días mi mamá visitó a un médico y en la conversación este doctor se refirió a los maestros como brutos. Mi mamá es una maestra de Español retirada luego de más de 30 años de trabajo, así que imagínense cómo se sintió. Con la mayor dignidad le dijo: "¿Usted sabe que si no fuera porque alguien le enseñó, usted no sería médico?" "¿Quién lo enseñó a leer, quién le enseñó matemáticas?"

(Parece que lo que no aprendió este médico fue respeto y buenos modales)

Soy una fiel defensora del magisterio. Sé que como en todas las profesiones, hay maestros excelentes y hay maestros mediocres. Pero no son la mayoría. Yo tuve muy buenos maestros y no me quejo de mi educación en la escuela pública ni en la universidad pública del país. Escogí estudiar pedagogía porque es mi vocación, así como pude haber estudiado ciencias naturales, administración de empresas, ciencias sociales o cualquier otra rama del saber.

Es cierto que los maestros no están bien pagados y a veces no tienen los materiales necesarios para impartir sus clases. Es un hecho el que cuando el maestro termina sus horas de trabajo en la escuela, su trabajo continúa en casa. Son horas largas las que se ocupan en planificar una clase, corregir exámenes, tabular notas, crear evaluaciones, llamar a los padres y hacer informes. Es cierto que lidiar todos los días con seis grupos de estudiantes con necesidades diferentes y problemas de comportamiento no es fácil. Por eso hay que admirar a los que deciden ser maestros a pesar de todo porque es una labor sacrificada, pero a la vez causa satisfacción.

A Joseph Acabá, gracias por demostrar que los maestros podemos lograr grandes cosas. A mami: gracias por ser mi mejor ejemplo. A mis maestros, gracias por la educación que me dieron. A los maestros en general: sigan trabajando por el bien de los muchachos y luchando por mejorar la calidad de vida de nuestro país.  A todos: apreciemos el trabajo que hacen los maestros.

Un abrazo.

enviado 03-19-2008 07:03 am     0 Comentarios

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