Fuera de lugar
Los alias de la violencia: De ‘Sangre negra’ a ‘Tirofijo’
Miércoles, 02-20-2008, 11:49:28 pm

La mayoría de los miembros de organizaciones subversivas tiene un alias, que muchas veces es la única identificación con la que cuentan las autoridades para perseguirlos. ¿Se ha preguntado usted qué significan y qué relación tienen con la violencia?
Desde el día en que lo comisionaron como instructor de tiro para un comando guerrillero, el balazo en la diana se convirtió en una constante. Sus idas al polígono fueron desde entonces motivo de admiración y muy pronto los compañeros de lucha que recibían su adiestramiento, le pusieron un mote que ha trascendido fronteras y que figura de la misma forma en la ‘Órdenes de Batalla’, como en las circulares de la Interpol.
‘Tirofijo’ hizo mella en la memoria histórica desde entonces y hoy nadie desconoce que él es el mismo Pedro Antonio Marín, máximo comandante de las Farc, considerado a su vez el guerrillero más viejo del mundo.
Su otro alias, Manuel Marulanda Vélez, fue por el contrario adoptado por su propia decisión: lo hizo en honor a un líder comunista muerto en 1953.
“La diferencia fundamental entre el alias y el apodo es que el primero era para esconder la personalidad y el segundo no. El alias lo asignan al interior de las organizaciones y el apodo se lo ponen cada uno de ellos”, explica Orlando Villanueva Martínez, un licenciado en ciencias sociales, quien lideró en el Centro de Investigaciones de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Distrital de Bogotá, una titánica tarea: la realización de un diccionario electrónico y de multimedia que consigna los alias que han atravesado la historia de violencia de nuestro país desde 1923.
“No se había hecho hasta entonces (2004) un estudio al respecto y es parte del lenguaje de la violencia. Quisimos mirar su relación con el imaginario de la gente”, agrega Villanueva.
Quizá pocos sepan que el célebre ‘Sangre Negra’, Jacinto Cruz Usma, uno de los bandoleros que apareció en 1948 cuando se desató la época de la violencia, le debe su mote a una exigencia bien particular de su superior Noé Villarraga Ramos, (cuyo propio alias ‘Alma negra’ le fue merecido por ser desalmado con sus enemigos). Resulta que Noé le pidió a Jacinto que le hiciera el ‘corte de franela’ a una persona y se bebiera cinco tragos de su sangre, lo que le daría fortaleza para proteger a su cuadrilla. Así lo hizo.
“-¿Por eso lo llaman Sangrenegra?
“No sólo por eso, sino porque, en verdad, dizque su sangre es negra... Un día lo hirieron en un combate con la tropa y la sangre que brotó de su cuerpo era negra y no roja como la de los demás cristianos”, cuenta un relato de la época.
“Casi desde el comienzo de la violencia, apareció la costumbre de llamarse por remoquetes de distintos significados. En parte se debió a la necesidad de mantener el anonimato durante los actos bélicos para evitar compromisos ante la justicia, y también por evitar represalias contra los familiares”, sostiene Villanueva.
El General (r) Manuel José Bonet, opina al respecto que estos motes “son escogidos por cada delincuente a veces para hacer alarde de su personalidad. Se ponen ‘rayo’, ‘trueno’, ‘sombra’ o algunos son asignados por sus comandantes. Es algo muy simbólico para esconder sus verdaderos nombres”.
Y aunque quizá esa sea una de las razones más obvias, mucho va de ‘Sangre Negra’ al ‘Negro Acacio’.
Motes políticos
La investigación de Villanueva apunta a la separación de los alias por grupos (bandoleros, guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes y sicarios), aunque en un inicio se había trazado en dos épocas: la del bandolerismo y la del surgimiento de los movimientos insurgentes. “Es muy diferente la época de las Farc del bandolerismo político en la que los alias eran basados en nombres rusos por el apoyo ideológico, por ejemplo Timochenko, o en personajes a quienes ellos consideraban héroes. Algunos sobrenombres eran puestos por la gente que los veía como unos Robin Hood, el apoyo popular era muy grande. Hoy en día ya están posicionados pero por los medios de comunicación”, asegura el historiador de la UIS Juan Fernando Duarte Borrero.
Es así como el ideólogo de las Farc recientemente capturado, Juvenal Ovidio Palmera, alias ‘Simón Trinidad’, tomó su mote prestado de dos de los nombres del libertador, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad.
También Fabio Vásquez Castaño, fundador del Eln, era llamado con el alias de ‘Alejandro’, porque significaba para los guerrilleros lo que el Rey Alejandro Magno para su corte.
El legendario paramilitar Fidel Castaño fue conocido como ‘Rambo’, por la fortaleza y el mito que en torno a él crearon sus hombres porque era impenetrable, creían que no le pasaban ni las balas.
Y Hugo Antonio Toro, uno de los máximos dirigentes del desaparecido grupo guerrillero Jorge Eliécer Gaitán (Jega), se hizo llamar ‘Comandante Bochica”, por su admiración al fundador de los muiscas.
“Puede que ello obedezca a plataformas políticas, como el caso del M-19, que era más pro-cubano y quizá su visión era consecuente con el hecho de conservar sus nombres: Carlos Pizarro y Vera Grave siempre se mostraron como tales”, añade Duarte Borrero.
Este movimiento solo usó ‘chapas’, como se les conoce a los alias dentro de las organizaciones, en las operaciones como la Toma de la Embajada Dominicana en la que Rosemberg Pabón fue ‘Comandante 1’ y la guerrillera negociadora pasó a la historia conocida como ‘La Chiqui’.
Por su parte, Villanueva asevera en su investigación que en un principio “los alias eran asignados por cualidades, lo que hacía que se generaran mitos o leyendas; en la época del bandolerismo no estaban preocupados por evadir las leyes. Caso contrario al período en el que se forman grupos con niveles de jerarquía”.
Categorías
Por todos estos hallazgos, hoy se pueden clasificar los alias en categorías que van desde animales hasta acciones violentas, pasando por la apariencia personal, las habilidades, las ideas políticas, las profesiones y los rangos militares.
De hecho, el alias ‘Mono Jojoy’, que acompaña a Jorge Briceño Suarez, obedece a que el Jojoy es un animal conocido como chisa, un escarabajo que tiene la capacidad de abrir un hueco y enterrarse hábilmente en la tierra. Ésta es la característica de combate que le han dado sus hombres, por el perfecto conocimiento de su entorno, su facilidad para moverse, su intuición y hasta su malicia indígena.
A Carlos Pizarro, el dirigente del M-19, lo apodaron ‘Carroloco’ por su pasión por la velocidad, mientras que al bandolero Teófilo Rojas le decían Chispas, pues “cuando se ponía de mal genio echaba chispas por lo ojos como si fueran carbones”.
“Los alias expresan ideas, respeto, burla, características, temor, tratan de describir al individuo ya sea por su forma de actuar o por su apariencia física; pero de cierta forma sirven de máscaras para ocultar la verdadera personalidad. A veces sirven para un reconocimiento social”, acota Villanueva.
Es el caso de Efraín González, alias Siete Colores (que tomó este remoquete de una mariposa de siete colores existente en Santander, y sin embargo siempre fue conocido por su nombre de pila), cuya actitud de Robin Hood que robaba a los ricos para darle a los pobres, lo hizo morir como héroe; o de Pablo Escobar, ‘El Patrón’ en cuyo entierro en Medellín la gente lloraba e hizo de su tumba un lugar de romería.
Alonso Salazar cuenta en su libro ‘La Parábola de Pablo’, que cuando ‘El Patrón’ estuvo recluido en la cárcel de La Catedral, recibió miles de cartas, entre ellas una de unas jóvenes universitarias y vírgenes, que le ofrecían como un honor, su cuerpo.
Entre enemigos
“Hay que diferenciar entre los alias que ponen los enemigos o las fuerzas oficiales, a los que se autoadjudican los comandantes guerrilleros y los nombres de guerra que son el lenguaje de las organizaciones”, aclara por su parte el analista Alejo Vargas, haciendo énfasis en el hecho de que algunas identidades ni siquiera se revelan a ciertos militantes.
“Una cosa es lo que manejan los medios, y otra lo que se usa para deslegitimar al adversario y construir una opinión pública. Alguna vez Jaime Bateman Cayón, dijo en una entrevista que el alias de ‘Pablo’ lo había tomado de un viejo trabajador que había conocido por los ferrocarriles y le había impactado, mientras que el alias de ‘Alfonso Cano’, de las Farc, es simplemente un cambio de nombre y apellido”, agrega Vargas.
Al respecto, el historiador Duarte Borrero sostiene que los alias que eventualmente imponen las autoridades “están más relacionados con la delincuencia. Si hay alguien en la guerrilla que haya recibido algún tipo de mote de ellos es el ‘Negro Acacio’, pero esto ya es un fenómeno más reciente”.
Algunos alias han sido considerados por los mismos subversivos como una afrenta o agresión, a tal punto que “se dice que la cúpula de las Farc prohibió usar en sus filas apodos como ‘boca de tula’, ‘boca de marrano’, o ‘carecebo’, por considerarlos peyorativos.
Recompensas
Al interior de la organización, todos los integrantes, desde los guerrilleros rasos hasta los comandantes, tienen alias. Sus estatutos definen la forma como los usan y también el número que cada uno puede tener. (Existía un guerrillero del M-19 que tenía 16 alias, usados acorde con la misión que le asignaban).
Los alias públicos también han entrado a tomar parte relevante en el juego de las recompensas que se divulgan en afiches y comerciales anunciando cifras millonarias por la captura de cabecillas.
En la época de la violencia, ofrecían $160.000 por José William Angel Aranguren, alias ‘Desquite’, quien como muchos otros asumió este sobrenombre obedeciendo a las leyes de la venganza. Hoy la cabeza de Tirofijo, ya vale US$2’000.000, aunque muchos deduzcan el porqué de su alias pero pocos conozcan su verdadera historia.
Motes famosos
Aguililla: (Edilma López) Le gustaba vivir en las tierras altas.
Biofilo Panclasta: Anarquista que murió en 1942 en Chinacota, Santander. Su alias significa paradójicamente, amor a la vida y destructor de todo.
Capitán Venganza: (Merardo Trejos): Comienza su venganza por la masacre ocurrida en el cañón de Irra (Quinchía y Riosucio).
Cortapollo: Torturaba jóvenes con un aparato para despresar pollos y luego los mataba.
Chepe Volqueta: Le decían así porque un día dejó su oficio como maestro de obra y adquirió una volqueta y se dedicó muchos años sólo al transporte de materiales para construcción. Más tarde Pablo Escobar lo conoció, le tomo confianza y lo puso a su servicio.
Cumbamba: (Carlos Arango): Sicario que tenía un defecto físico en el mentón.
Doble Cero, Doble Hache, Jorge Cuarenta: Los alias de los paramilitares están asociados con números porque en sus inicios usaban teléfonos móviles para comunicarse y las claven eran precisamente números.
Estrangulador: Sicario famoso por su tamaño. Ahorcaba a la gente con una sola mano.
Ganso Ariza: (Humberto Ariza Ariza) Adquirió el mote por el de su mujer, a quien le decían Gansa.
Guerrillero erótico: Así le decían a un fisgón de mujeres del M-19.
El gordo, el flaco y el mono: Son los alias que más se repiten en todas las organizaciones.
Mexicano: (Gonzálo Rodríguez Gacha) Le gustaba escuchar música ranchera e incluso grabó un disco.
Mosco: (Gustavo Espitía Valderrama) Su remoquete apuntaba a la forma habilidosa como obraba, ya que tan pronto estaba en un sitio amanecía en otro.
Pelado: (Carlos Castaño Gil) En una reunión Pablo Escobar le dijo a alguien: “De eso se encargan Fidel y el Pelado” y así se quedó.




