Fuera de lugar
Obsesiones que matan
Ahí están. En la televisión, en las revistas, en la radio. Mujeres extremadamente delgadas que exhiben sus cuerpos en las pasarelas y en los balcones de la fama. Con medidas menos que perfectas, dejan entallar sus cuerpos en pequeños vestidos a través de los cuales se ve su fisonomía: tan menuda como carente de músculos. Tras esas imágenes un buen número de adolescentes y jóvenes construyen sus ideales de belleza. Ideales que se rigen dentro de los parámetros del comercio, la moda y la perfección estética. Todo un entramado de verdades y mentiras que el público asume como un modelo a seguir. La preocupación por el exceso de peso y la obsesión con la esbeltez de los cuerpos son algunas de las causas por las que diariamente más personas empiezan a padecer anorexia nerviosa, un problema de salud pública que afecta a todos los estratos por igual. Es un desorden mental en el que el paciente siente un deseo incontrolable por perder peso. Como su visión del cuerpo es distorsionada sigue adelgazando así no esté gordo pues teme aumentar la talla. Comienza con una dieta severa, después deja de comer y llega al extremo de ingerir puros líquidos. En su afán usa laxantes, se induce el vómito u opta por el ejercicio físico excesivo. Los síntomas van desde el decaimiento, los desmayos y la agresividad, hasta la caída del cabello y la ausencia de al menos tres ciclos menstruales.
Aunque la imagen que vende la sociedad de consumo es una de las principales contribuyentes a que aumenten las jóvenes con este tipo de trastornos alimenticios, hay otros factores como la predisposición genética y biológica e incluso los conflictos psíquicos y familiares, que también hace vulnerable a la población. Una detección temprana de manifestaciones como la preocupación por las calorías de los alimentos, el dolor abdominal, la obsesión por la báscula, vigilancia a la preparación de las comidas y hasta la hiperactividad, puede evitar un desenlace peor que la simple pérdida de peso. Según datos de la Asociación Nacional de Anorexia Nerviosa de los Estados Unidos, el 30 por ciento de los afectados no se recupera y el 10 por ciento muere.




