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"En libertad, la felicidad es infinita"

Sábado, 01-19-2008, 2:17:19 am


En una entrevista concedida al diario Folha de Sao Paulo, en la que participó la periodista free lance colombiana Jenny Manrique, la ex congresista Consuelo González de Perdomo contó detalles de su vida en cautiverio, su liberación y el rol político que jugará en adelante para luchar por el anhelado acuerdo humanitario.
Lea en exclusiva una versión inédita en español de ese encuentro
 
Textos y fotos: Jenny Manrique Cortés*
Colaboración: Said Abid
  
A pesar de que ya han trascurrido más de dos semanas del mes de enero, en el apartamento de Patricia Perdomo González al norte de Bogotá, todavía es Navidad. El árbol y los regalos siguen intactos en su lugar pues la esperanza de la liberación de su madre, la ex congresista Consuelo González de Perdomo, quien estuvo 76 meses en poder de la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), hizo retrasar las celebraciones. La fe ciega de sus familiares en que el gesto unilateral anunciado por el grupo guerrillero como un acto de desagravio al presidente Hugo Chávez por su papel de mediador, se concretaría, no solo mantuvo vestida de verde y rojo la sala en que hoy Consuelo se sienta con libertad. También extendió por semanas su estadía en Caracas a pesar del primer intento fallido de la Operación Emmanuel. Sus hijas, Patricia y María Fernanda, y hasta la pequeña María Juliana, su nieta de tres años que nació mientras estaba en cautiverio, fueron la “fortaleza que me mantuvo viva en la selva”. La perseverancia por lograr su libertad, es la que Consuelo quiere replicar ahora para que todos los rehenes puedan reencontrarse con sus familias.
“El propósito único de mis actividades a partir de mi liberación es vincularme al trabajo que se ha estado haciendo para lograr la liberación de mis compañeros secuestrados y de todos los secuestrados”, dice la mujer de 57 años que de vuelta a la vida, trajo consigo desgarradoras pruebas de supervivencia de ocho de los compañeros con quienes compartió su cautiverio. Vestida con un traje sobrio y elegante, sonriente y con la certeza de jugar el rol político que el secuestro le interrumpió el 10 de septiembre de 2001 cuando ocupaba una curul en la Cámara de Representantes por el Partido Liberal, Consuelo atiende una a una las preguntas sobre una guerra de la que fue víctima, pero a la que se empeña en buscarle salida. Sus uñas desgastadas y sus manos maltratadas parecen ser la única seña de que apenas hace ocho días recuperó la libertad.
 
Pregunta: Usted ha agradecido públicamente le gestión del presidente Hugo Chávez en su liberación. Sin embargo hay una controversia sobre su papel en las negociaciones del intercambio humanitario. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Respuesta: El propósito único de mis actividades a partir de mi liberación es vincularme al trabajo que se ha estado haciendo para lograr la liberación de mis compañeros secuestrados y de todos los secuestrados. Sé de la importancia que tiene la presencia de la comunidad internacional, sé que las gestiones en conjunto son determinantes frente a la solución de algo tan importante y tan humano como es la recuperación de la libertad de numerosos colombianos que se encuentran privados de ella. Tengo absoluta claridad de que un trabajo aislado sin participación del pueblo ni de la comunidad internacional, sería menos positivo, los resultados serían a mas largo plazo. Soy conciente de que la decisión se tiene que dar entre el gobierno colombiano presidido por el Dr. Álvaro Uribe y las fuerzas insurgentes de las FARC que tienen en su poder a los rehenes. Ellos dos son quienes decidirán en un momento dado los mecanismos de negociación y el acuerdo al que se llegaría, pero el papel que juegan los países restantes y la comunidad colombiana es muy importante. Ellos podrían dar sus luces y golpear ante las puertas que tengan que hacerlo para que se flexibilicen las posiciones del Gobierno o de los señores de las FARC, por eso considero muy importante la presencia del presidente Chávez de Venezuela, la presencia de Argentina, de Brasil, de Ecuador y el resto de países de América y Europa para que ellos rodeen a nuestro presidente Dr. Uribe Vélez.
 
Pregunta: ¿Cómo cree que se puede conciliar el planteamiento del gobierno y las FARC  respecto al despeje de los municipios Pradera y Florida?
R: Las Farc han mantenido esa posición desde que fue comunicada al país la primera vez, no se han flexibilizado, siguen defendiendo que para poder iniciar los diálogos de intercambio humanitario tendrían que despejarse los municipios de Pradera y Florida (Valle). Uno sabe que ésta es una acción política. El intercambio humanitario es una acción política que tiene que terminar en un hecho político y como tal tiene que calificarse. Y en política todo es tan dinámico. Yo aspiro que esa posición fija y radical de la guerrilla en cuanto a insistir en el despeje en algún momento sufra alguna modificación y la posición del Gobierno igualmente. Yo aspiro a que el Presidente Uribe, de quien yo creo que tiene dentro de su concepción política un grado importante de humanismo, entienda que primero que todo están las vidas de unos ciudadanos de bien que se encuentran hoy en peligro de muerte.
 
Pregunta: Hay en el país toda una controversia sobre el estatus de las FARC, a partir del pedido de Chávez. ¿Usted las considera terroristas, insurgentes, grupo delictivo?
R: Yo creo que todo movimiento que se organice y que se llame revolucionario, tiene que tener como punto central de su actividad el ser humano. Y yo siempre he dicho que no entiendo cómo las FARC si tienen dentro de los propósitos defender al hombre, utilizan como medios de lucha una práctica tan horrorosa y triste como es la del secuestro. Yo creo que ellos tienen que revisar ese mecanismo de lucha y entender que así no pueden avanzar ni obtener los resultados políticos que quieren dentro de su lucha revolucionaria. El Presidente ha dicho que no es posible por ahora (quitar a las FARC el calificativo de terroristas) y lo ideal sería que ellos empezaran con gestos humanitarios como ya para fortuna del país y para fortuna mía lo hicieron. Un gesto humanitario que yo no creí que las FARC lo fueran a hacer y sin embargo lo hicieron, también gracias a que el presidente Uribe facilitó el día de la liberación, la suspensión de los operativos. Entonces yo aspiro que las FARC dentro de los análisis que hagan de su actividad revisen el tema del secuestro.
 
Pregunta: A su llegada a Bogotá, usted se reunió con el Presidente Uribe. ¿Qué nos puede contar de ese encuentro?
R: Fue una charla de muchísima solidaridad por parte del Presidente frente al tema. Vino a saludarme, a desearme toda la mayor alegría y felicidad en este proceso de mi vida que se inicia. Entendió que la lucha y el sufrimiento para sobrevivir es muy grande en esas condiciones y yo le ofrecí todo mi trabajo, mi capacidad y mi acción para que me ocupe en lo que haya que hacer para lograr el intercambio humanitario.
 
Pregunta: El tema del secuestro involucra historias muy dolorosas y el sufrimiento de familias que muchas veces entran en conflicto con los intereses de la política de Estado frente a un grupo armado ilegal. ¿Cómo cree que se pueden conciliar esas posiciones?
R: La razón de todo Estado es el ser humano, yo parto de ese principio. Luego una razón de Estado es conservarle la vida a ese ser humano. Yo creo que no hay razón más poderosa de Estado que salvarles la vida a unos ciudadanos y sé que el Presidente coincide en eso. Lo que ha pasado es que no ha habido coincidencia en el diseño de estrategia ni en los mecanismos para lograr avanzar en el intercambio humanitario que es lo único que les permite a esos presos políticos y prisioneros de guerra volver a la realidad familiar, a su entorno y volver a ser libres. El intercambio humanitario es el único mecanismo que el Estado podría adoptar para salvar esas vidas humanas.
 
Pregunta: Se estiman en 700 los secuestrados que las FARC tienen en su poder por razones económicas, sin contar los plagiados de los demás grupos armados. ¿Cree que es posible involucrar estos casos dentro del intercambio humanitario?
R: Yo creo que es posible, lo que hay que buscar es que coincidan las estrategias que le permitan al Estado llegar a un acuerdo con las FARC para liberar a los prisioneros políticos o de guerra y a los secuestrados que son sujeto de plagio extorsivo o económico. Desafortunadamente en Colombia se instauró el secuestro en todos sus órdenes y cada uno le da el manejo que cree que le va a permitir la recuperación de su familiar. Entonces los secuestrados políticos y prisioneros de guerra, no tienen otra opción, no pueden sentarse a negociar con la guerrilla de manera aislada por determinada cifra porque a las FARC no les interesa. Si cualquiera de los secuestrados políticos propone una negociación económica, las FARC no la aceptan porque para ellos la liberación del secuestrado político y del prisionero de guerra tiene que resultar de un hecho político. Con el secuestrado económico desafortunadamente no hay otra salida que la de sentarse a negociar los familiares directamente con los señores que tengan en su momento al rehén. Son figuras que con horror se han instaurado en Colombia y lo que tenemos es que avanzar para que ese delito tan espantoso sea erradicado de cualquier acción de grupos organizados al margen de la ley o de los grupos delincuenciales que también se han metido en el cuento del secuestro.
 
Pregunta: Su secuestro ocurrió en medio de las conversaciones del Caguán durante el gobierno del Presidente Andrés Pastrana. ¿Qué lecciones se pueden sacar de ese proceso fallido para las futuras negociaciones?
R: Yo estaba en el Congreso cuando el Presidente Pastrana tomó la decisión de sentarse a  negociar un proceso de paz con las FARC y en el Congreso hubo una plena conciencia de que teníamos que darle todas las facultades y autorizaciones para que avanzara en ello. Porque teníamos la esperanza de que ese proceso tuviera un final feliz para Colombia y que nosotros como parlamentarios no podíamos negarle esa posibilidad al país. Confiamos en el proceso, confiamos en que se estaba trabajando comprometidos en la búsqueda de la paz. Desafortunadamente no se dio y yo creo que uno de los factores más importantes para que los hechos terminaran sin ninguna concreción de negociación fue el no haber impuesto condiciones, el no haber tenido claridad en el momento de empezar la organización de ese proceso de paz con las FARC.
 
Pregunta: Siendo usted de filiación liberal y con dos posiciones divergentes dentro del Partido, la del ex presidente Cesar Gaviria y la de Piedad Córdoba sobre el estatus de terroristas de las FARC, ¿qué papel jugará para acercar los puntos de vista y qué evaluación hace del rol que ha jugado la senadora en esta liberación?.
R: No conozco la posición del ex presidente pero creo que como todo, habrá que conversar para conciliar. Pienso que el papel de Piedad ha sido muy importante y ella siempre ha sido una defensora muy fuerte de los derechos humanos en el país, ese ha sido su tema central y razón de ser en el trabajo político que ella ha realizado toda su vida y ahora desde el Congreso, entonces ha sido muy coherente. El trabajo de Piedad fue muy importante.  
 
 
La vida en cautiverio
 
Consuelo estuvo secuestrada durante más de seis años en los que compartió cautiverio con los también rehenes políticos Alan Jara, Gloria Polanco, Eduardo Géchem Turbay, Orlando Beltrán Cuellar, los capitanes Enrique Murillo y William Donato, el sargento Arbey Delgado, el coronel Luis Mendieta y la también liberada Clara Rojas quien tuvo a su hijo Emmanuel en la selva. Durante ese tiempo murió su esposo Jairo Perdomo, víctima de una afección cardiaca mientras ella era testigo de los horrores de las enfermedades selváticas. Compartió con sus compañeros plagiados las depresiones, la incertidumbre y la angustia de no conocer noticias del país pues según contó, estuvieron ochos meses sin radio.  No fueron pocos los sobresaltos generados por el sonido de los helicópteros y el temor a quedar en medio de un combate entre el Ejército y las FARC.
 
Pregunta: Después de tantos años en la selva, viviendo en condiciones infrahumanas como dan cuenta las pruebas de supervivencia y su testimonio mismo, ¿qué estrategias utilizó para mantener viva la esperanza de su libertad?
R: Son varias pero hay una muy especial que es entender que vale la pena hacer el esfuerzo para vivir y que cuando uno concluye que vale la pena vivir entonces vale la pena hacer el esfuerzo. Se toma como estrategia vivir el día a día. Poner toda la atención y el interés al presente y pensar lo menos que se pueda en el futuro porque no sabemos qué pasa. Por eso es muy importante terminar el día bien y empezar el otro  con muchísimo positivismo. La parte espiritual es fundamental. Personalmente fue un refuerzo muy importante para mí la oración todos los días; poner en manos del Señor lo que estaba viviendo y confiar en que Él me iba a permitir volver a la libertad para estar con la familia. La parte familiar es otro refuerzo importantísimo: oír a los hijos en mensajes radiales, a los esposos, a las esposas, a los padres anima mucho y eso fortalece todos los días y le da a uno la capacidad de sobrepasar todos los obstáculos y todas las dificultades y resistir lo que se presente. Y hoy que estoy acá desde la libertad pienso que valieron la pena todos los esfuerzos que hice, todas las estrategias que utilicé para sobrevivir porque la felicidad que se siente hoy es infinita.
 
Pregunta: ¿Qué significa el factor tiempo para un secuestrado?
R: El tiempo es el amigo o el enemigo. El amigo si uno encuentra mecanismos para distraerse, si uno tiene un libro que es un buen compañero se ocupa uno en el día y es menos largo y menos angustioso; si uno encuentra un programa radial bueno. El todo es tener la mente ocupada. En los momentos en que está uno sin ninguna actividad, sin oficio, sin nada que hacer, vienen los pensamientos y los sentimientos, se pierden las expectativas, empieza uno a analizar: llevo seis años aquí, los que llevan nueve eso es una vida entera!; los que no conocen a sus niños, los que han perdido seres queridos, entonces es una agonía cuando no hay actividad. Por eso otra de las estrategias claves en la vida de un secuestrado es tratar de mantenerse ocupado con lo que sea: leyendo, oyendo radio, jugando cartas, cosiendo, algo que hacíamos los señores, los militares y yo. Todo es como un escape, encontrar en qué distraer al tiempo. Es buscar engañar al tiempo, esa es la realidad.
 
Pregunta: Descríbanos un poco cómo era la vida y la convivencia en el campamento con sus compañeros.
R: Éramos 10 los que estábamos en un campamento. Todos con la esperanza la seguridad de volver a ser libres y estar con la familia. No es fácil la convivencia con nueve personas, más eso es humano y normal. Todos pusimos un esfuerzo. Todos coincidimos en que teníamos que hacer lo que fuera para manejar de la mejor manera posible esa situación. En lo que podíamos el uno le ayudaba al otro. Como en todo grupo hay afinidades. Se presentan mejores relaciones con uno que con otro, sin que eso genere enfrentamientos sino que simplemente con quienes uno más coincide se organiza y se ayuda en todo. Allá hay que responder por el aseo del campamento, por la distribución de la comida, por todos esos oficios que son naturales en una casa. Entonces al armar un grupo, la colaboración entre los mismos es permanente. Aún así si alguien que no estaba dentro del grupo organizado, veía que podía en un momento dado ayudar a hacer el oficio, lo hacía sin ningún inconveniente.
 
Pregunta: Usted convivió por seis años con la guerrilla, siendo custodiada por diferentes subversivos. De esa cercanía, ¿cuál concluye que es la lógica o el modo de pensar de esas personas que les tienen como rehenes?
R: Yo me atrevo a decir que en la guerrilla no hay lógica. (Pausa) Difícilmente la encuentra uno porque los militantes con quienes nosotros teníamos trato eran muy distantes porque a ellos se les prohíbe frecuentar a los rehenes. El intercambio de comunicación de ideas es más bien poca. Pero en lo poco que uno podía acceder a ellos, se da cuenta que la mayoría tiene un seguimiento muy rígido y estricto a lo determinado por los jefes. Están casi enfrascados fijamente en las directrices que dan los señores de la cúpula de las FARC.

Pregunta: ¿Tuvo contacto alguna vez con los miembros del Secretariado?
R: Hace cuatro años que se autorizaron sacar pruebas de supervivencia y nos visitó el “Mono Jojoy” (Tercero al mando después de Manuel Marulanda y Raúl Reyes) para comentarnos esa orden. Fue rápidamente y nunca más los volvimos a ver y no tuve acceso a ningún otro miembro del Secretariado.
 
Pregunta: Después de conocer las circunstancias en que permanecen sus demás compañeros atados con cadenas, algo que usted comentó que por fortuna nunca tuvo, ¿piensa que las FARC tienen consideraciones en el trato con las mujeres rehenes?
R: Allá el tratamiento parece que se pretendiera igual y equitativo. Pero por ejemplo el tema de las cadenas hay que reconocer que a mí en ningún momento pretendieron ponérmelas. Mientras yo estuve con damas compañeras nunca se nos encadenó a ninguna, ni a mí ni a las otras dos compañeras. He oído que cuando se intenta escapar así sea mujer, pues si lo pescan a uno o lo encadenan o le pegan un tiro. Pero ninguna de las que estuvimos ahí hicimos el intento de escaparnos.
 
Pregunta: ¿Pero nunca consideró la fuga como una opción?
R: En el momento en que a mí me secuestraron al otro día fui notificada por un guerrillero cuyo nombre no me acuerdo. “Si usted intenta escaparse no espere ninguna reacción distinta de la guerrilla que la de asesinarla”. A pesar de eso uno a veces en el fondo contempla alguna posibilidad si se diera la circunstancia pero vuelve y aterriza y decide no correr ese riesgo tan inmenso. Es poner en un riesgo inmenso la vida, porque si uno ha hecho tantos esfuerzos por resistir 4, 5 y 7 años, pues no vale la pena poner en riesgo ese esfuerzo. A veces se da como le paso a (el intendente Luis) Pinchao que fue afortunado, que recibió esa bendición del Señor y pudo seguir adelante. Pero ha habido casos de secuestrados políticos o prisioneros de guerra que por lo que contaban los compañeros, supe que se han fugado y nunca se volvió a saber de ellos. La guerrilla salió a perseguirlos y trae la noticia de que no los encontraron pero lo que uno no sabe es si los encontraron y los mataron. Es un riesgo grandísimo.
 
Pregunta: ¿Cómo fueron los días previos a la liberación? ¿Ustedes se enteraron que la llamada operación Emmanuel había sido fallida?
R: Nosotros caminamos durante 20 días por toda la selva, eran jornadas muy largas diarias. Oímos por radio la intervención del presidente Uribe desde Villavicencio. Nos preocupamos muchísimo porque se genera una ilusión y un entusiasmo, se crean expectativas y cualquier cosa que pueda dañar ese proceso, pues a uno le angustia. Sentimos temor que se dañara pero pues volvíamos a cargarnos de esperanza y animarnos espiritualmente y decíamos: no se puede dañar, tiene que salir. Afortunadamente salieron bien las cosas.
 
Pregunta: El Gobierno ha sido claro en mantener su política del rescate. ¿Usted qué piensa de la acción de las fuerzas armadas para lograr la liberación?
R: Sigo siendo enemiga del rescate. Hoy soy aún más enemiga del rescate porque intento de rescate es una condena a muerte. No hay nada que hacer, las experiencias nos lo han dicho. En Urrao intentaron rescatar (al gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria y a su asesor de paz y ex ministro de Defensa Gilberto Echeverri) y fueron muertos. Los (12) Diputados de Cali  parece que fue un intento de rescate o alguna cercanía de alguna fuerza y se produjo un enfrentamiento y la reacción de la guerrilla fue matarlos. Además a nosotros nos habían notificado que ante cualquier intento de rescate, existe la orden de que seamos asesinados porque ellos tienen el criterio de que no pueden dejarse quitar a su rehén vivo sino muerto. Entonces hoy soy enemiga del rescate con todo el entusiasmo porque es morir. Nosotros vivíamos encerrados tras de mallas reforzadas con alambres de púas en unos sitios muy reducidos, entonces en un intento de rescate lo que hacen tres o cuatro guerrilleros es fusilar en un minuto a 10 secuestrados.
 
Pregunta: Volviendo al tema de género. ¿Cuál es la situación de las mujeres guerrilleras dentro de las FARC?
R: Allá se tiene el concepto de que la mujer tiene los mismos deberes y los mismos derechos del hombre, entonces partiendo de ese principio, las guerrilleras trabajan en las mismas condiciones que los guerrilleros. Las guerrilleras tienen las mismas responsabilidades que los guerrilleros, entonces la ve uno fácilmente transportando sobre sus hombros troncos de unos tamaños impresionantes que uno dice: ¿cómo una mujer puede cargar eso sobre los hombros? Las ve uno en las marchas con esos equipos de yo no sé cuántas arrobas! Eso es lo que cargan los hombres y las mujeres por igual. Ellas se organizan con los compañeros en el tema de pareja y fácilmente pues también toman unas decisiones que les permiten separarse. Tienen mucha disciplina. La mayoría tiene el pelo muy largo y lo que uno sabe es que para cortárselo tienen que tener la autorización del jefe.
 
Pregunta: El mundo vio unas imágenes suyas despidiéndose de manera fraternal de las guerrilleras que le acompañaban. ¿Fue más fácil lograr alguna empatía con ellas que con sus captores hombres?
R: Al salir del campamento el día de la liberación nos tocó un comando con cuatro mujeres y en algún momento hubo menos distanciamiento y tuve la oportunidad de conversar con una de ellas, exactamente con la que me despedí mucho más emotivamente. La verdad que me daba profunda lástima oírla, porque mi primera pregunta fue: ¿Cuánto hace que está en la guerrilla? Ella dice: Hace cinco años. Y después le dije: ¿Y por qué ingresó a la guerrilla? Me dijo: Doña Consuelo porque siendo una niña de 2 años mataron a mi papá. ¿Y quién mató a su papá? Los paras, me dijo. ¿Y qué pasó con su mamá? Le tocó irse. ¿Y cuántos eran? 7 hijos. ¿Y qué pasó con ustedes? Nos fuimos a vivir con mi abuelita de 80 años y yo tuve que trabajar en una casa de familia para medio conseguir que ella comprara una libra de arroz, no podía estudiar porque no tenía cómo.
Mejor dicho era una pobreza que me golpeaba a mi terriblemente, me dijo que no le quedó otra salida que meterse a la guerrilla, le dije yo ¿Y sus hermanos? Me dijo que tres de sus hermanas estaban en la guerrilla también, o sea que son cuatro miembros de una sola familia perdidos por la violencia y la falta de oportunidades. Pero además a mi todo eso me produjo una tristeza porque yo traslado esa situación a mi caso particular y reflexionaba: qué tal que a mis hijas les hubiera pasado eso, que en esa violencia desafortunada de nuestro país pierdan un ser querido y no tengan posibilidad.
 
Pregunta: ¿Qué pensaba ella de la situación de los rehenes
R: Yo veía que en el fondo de su corazón tenía algo de humano, porque todo el tiempo me decía: “Doña Consuelo yo estoy haciendo fuerza para que no se vaya a dañar la liberación, yo hago fuerza para que ustedes salgan, para que Clara encuentre a su niño, para que usted se reúna con sus hijas y con su nieta”. Todos los días me hacía señas de lejos de que las cosas iban bien y yo le decía: Gracias. El día que nos entregaron yo iba hacia el avión y ella me dijo: “Doña Consuelo adiós”. Yo no me había despedido de ella, entonces me devolví y le di un beso y le dije: “Gracias y reflexione”.
 

* La versión editada fue publicada en el diario Perfil de Argentina. Vea http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0226/articulo.php?art=5269&ed=0226

Comentarios

Mercedes @ Cuba Linda, el blog de Mercedes Hernández dice ...
Muy buena entrevista. A mi también me llamó la atención la manera en que se despidieron las rehenes como si se despidieran de amigas guerrilleras.

Hay varios aspectos muy intesesantes en preguntas y respuestas como cuando Consuelo dice:

"...Yo veía que en el fondo de su corazón tenía algo de humano, porque todo el tiempo me decía:..."

¿Esa guerrillera sólo en el fondo de su corazón tenia algo de humano?.A pesar de su aparente relación o de lo que luego explica Consuelo sobre la vida de esa mujer y de como la guerrilla es un camino también para salir de la pobreza y la miseria, se ve la relación rehen vs guerrilleros/captores.
Es un drama los secuestros, otra especie de esclavitud así como los españoles iban al Africa y robaban negros. Así entran y te roban tu vida y la vida de los familiares. Es la incertidumbre de no saber cuando va a parar y si parará alguna vez...

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