Fuera de lugar
Atletas de la carrera armamentista

Las estadísticas son absolutamente dicientes: La dimensión de los gastos militares es tan grande que se estima que en el mundo, los países destinan por minuto a este rubro un millón de dólares; esto es un promedio de 550.000 millones anuales lo que representa casi el 10% del PNB mundial. Aún cuando hay países subdesarrollados, como Argentina y Colombia, cuyos gastos en Investigación y Desarrollo no alcanzan ni el 1% de sus respectivos PIB, desde
El SIPRI, Instituto de Investigaciones de Paz de Estocolmo, publicó recientemente unas cifras relativas a la expansión del gasto militar desde el año 1988 hasta el 2006, calculando para este último una cifra cercana a los 1.200 billones de dólares, número que solo se alcanzó durante la época de la guerra fría.
En un mundo en el que persisten los conflictos armados (21 según
Para citar un ejemplo situado en la región, Venezuela compró a Rusia sólo en los últimos dos años, 53 helicópteros, 100.000 fusiles Kalashnikok AK-103, y 24 aviones cazas Sukhoi-30, siendo los más recientes anuncios del Presidente Hugo Chávez la adquisición de submarinos y rifles francotiradores. El gobierno de Inacio Lula Da Silva, por su parte, además de duplicar su gasto militar en 2008, planea adquirir a Rusia tecnología de inteligencia y un submarino nuclear. No cabe duda que ambos compiten por el liderazgo en la región, pero ellos prefieren no hablar de una carrera armamentista, aunque haya focos de posibles conflictos, marcados incluso por la guerra colombiana que sus vecinos limítrofes (particularmente Ecuador) temen que se extienda. Ninguno quiere mostrarse como formalmente inscrito en la maratón, pero todos compiten por la presea dorada, la del poder, que como bien señalaba Hedley Bull en su tesis de «
Chile por su parte ya ha comprado 30 aviones cazas F-16,
Todo este intercambio comercial entre países ricos y pobres, que por supuesto en muchas ocasiones incluyen no solo compras legales sino también el tráfico de armas en el que participan las milicias locales (el segundo negocio ilegal en el mundo después del de las drogas) se da en un contexto en el que Francia, China, Rusia, Gran Bretaña y Estados Unidos, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, se reúnen periódicamente para revisar el código de conducta común en materia de exportación de armamentos y el inventario del comercio bélico.
Sin embargo, lo que resulta paradójico de estos competidores primer mundistas es que para nadie es un secreto que son ellos los que sumados, exportan más del 80% de armas convencionales al Tercer mundo y que incluso para Estados Unidos y Rusia estas exportaciones han sido determinantes para mejorar su crisis de balanza de pagos. Según el SIPRI USA gastó en 2006 en este rubro $528.7 billones de dólares mientras Rusia auque superado por China $188.2 e India $114.3) gastó 82.8 billones. Sólo los cuatro países mencionados más el Reino Unido $51.4 billones, gastaron el año pasado, un total de $965.5 billones de dólares. Contrario al Decenio del Desarme que
Un elemento más se suma a este panorama tan desolador: los ejércitos son importantes consumidores de una variedad de recursos no renovables y de reservas energéticas, al punto que se calcula que entre 700 y 750 millones de barriles anuales de hidrocarburos líquidos se destina a equiparlos. Una realidad que explica por qué los colosos enemigos desde la guerra fría estuvieron siempre en pos de controlar las fuentes petrolíferas: la guerra del golfo y la de Iraq tienen como telón de fondo la “sed” por los yacimientos que pululan en sus terrenos. Por supuesto esta es otra carrera, en la que aunque parecen competir los mismos atletas, un nuevo actor,
Este es el mundo del siglo XXI en el que muy seguramente y pese al espíritu de su Carta,




