Los chicos de la guerra ya crecieron IV PARTE
Miércoles, 09-19-2007, 9:49:03 pm
El regreso
Aunque muchos veteranos desconocen qué los hacía sentir patrióticos hace 25 años para pelear por unos territorios lejanos y desconocidos, hoy no hay ninguno que no sienta las Malvinas como suyas. Por eso la posibilidad de regresar a las islas, está siempre acompañada de una pugna de sentimientos que no termina.
“Yo tuve la oportunidad de volver pero no lo hice porque a la llegada me tienen que sellar el pasaporte y yo para recorrer mi país no lo uso. Yo considero que Malvinas es parte de mi territorio y no reconozco la soberanía británica. Yo hice un pacto con Dios de que no me voy a morir sin pisar Malvinas pero será el día que allí se ize un bandera nuestra.” La opinión es de Jorge Eduardo Choque, ex soldado de un batallón de caballería quien lleva cerca de dos años emitiendo un programa de radio llamado “El Angel de la Memoria”. En dos horas semanales se dedica a informar sobre la guerra y sus consecuencias y algunos programas los ha dedicado a leer las cartas que escribía el pueblo argentino a los combatientes, y que nunca llegaron a sus manos, por culpa de la dictadura.
Quienes sí han podido volver se quedan con una sensación profunda de injusticia sobre todo cuando pisan el cementerio de Darwin. El historiador Federico Guillermo Lorenzo describe este lugar como “conmovedoramente sencillo” y casi una “maldición” para los isleños que aceptaron que estuviera ahí, “con la condición de no verlo desde sus casas”. “Uno va allí y se encuentra con los muertos de este país, aunque la mayoría no tienen un reconocimiento social. ´Soldado solo conocido por Dios´ quiere decir que a lo mejor nosotros no queremos conocerlo. No nos queremos hacer responsables aunque sus historias pasen a ser de todos.”
Desde que en 2003 se estableció un vuelo semanal partiendo de Puerto Montt, Chile hasta la base militar de Mount Pleasant, en Malvinas, algunos vencieron su miedo y orgullo y regresaron sólo para poner flores en las tumbas. Quizá este fin de año, un familiar de cada uno de los 649 caidos en combate pueda hacer lo propio, de cumplirse un ofrecimiento del Reino Unido de trasladarlos al camposanto para una conmemoración especial. Sería no solo la primera vez que se haga una visita de manera tan masiva, sino una oportunidad para muchos de cerrar en parte el duelo que lleva 25 años abierto. Cerrarlo por completo, no parece ser una tarea individual.
* Algunos de estos testimonios fueron recogidos en el marco del VII Congreso Internacional de Estrés Traumático realizado en Buenos Aires del 28 al 30 de junio de 2007