Fuera de lugar
“Al periodista no lo entrenan para entrevistar a las víctimas”

Una relación de doble vía entre periodistas y psicólogos, contribuye a mejorar el cubrimiento de eventos traumáticos y sus víctimas. Con esta premisa la Sociedad Internacional de Estudios sobre Estrés Postraumático (ISTSS pos sus siglas en inglés) busca año tras año fortalecer estos lazos con diversas investigaciones relativas al tema de Periodismo y Trauma. Elana Newman, Presidente de ISTSS y profesora asociada de Psicología de la Universidad de Tulsa, está a la cabeza de estos estudios.
Pregunta: ¿Qué clase de investigaciones ha hecho en relación al tema de periodismo y trauma?
Elana Newman, Ph.D: He hecho una variedad de investigaciones al respecto pero la primera nació cuando una de mis estudiantes estaba analizando a los trabajadores de la Defensa Civil y yo fui a una conferencia a apoyarla. De repente alguien en el público, un periodista, se para en la sala y dice: “Yo vengo siendo la persona de la ambulancia sobre la que usted está escribiendo. ¿Qué pasa conmigo?” Fue un planteamiento interesante que luego tuvo eco en Frank Ochberg (M.D.) quien me animó a llegar más lejos en el tema. El primer estudio que hicimos fue con Roger Simpson, Director Ejecutivo de Dart Center y con David Handschuh, quien es un reportero gráfico de Nueva York. Entrevistamos 874 fotógrafos de la Asociación Nacional de fotógrafos de prensa. Encontramos que al menos el 6%, una minoría muy significativa para nosotros, presentaban episodios de estrés postraumático (PTSD por sus siglas en inglés) y muy pocos habían buscado ayuda. El 98% fue expuesto en su trabajo a acontecimientos de vida terribles, atestiguándolos, cubriéndolos. Quienes estaban peor no eran los que cubrían grandes tragedias sino acontecimientos diarios, los accidentes de coche, esa clase de cosas sobre las cuales ustedes no piensan, porque son connaturales al trabajo. Descubrimos que entre más ven estos hechos, más vulnerables son.
P: ¿Se hizo algún trabajo similar con redactores?
E.N.: Si, posteriormente una estudiante ya graduada, se focalizó en periodistas de prensa escrita y encontró tasas similares. Luego hicimos otro estudio con la metodología Feinstein (escoger aleatoriamente muestras en un grupo del que se deducen diagnósticos similares) que muestra que la tasa de exposición al PTSD es mucho más alta para corresponsales de guerra. Hicimos miles de llamadas. No tuvimos una muestra muy representativa, porque no sabemos quien respondió. Mi experiencia es que a este público no le gusta contestar encuestas. Quizás porque ustedes siempre están entrevistando a la gente y de alguna manera en el estudio son entrevistados, entonces de observadores pasan a ser observados.
P: ¿Que áreas están siendo actualmente objeto de estudio?
E.N.: Apenas estoy empezando a explorar qué clase de noticias son cubiertas, cómo son cubiertos los eventos traumáticos y qué clase de temáticas se tocan. La psicóloga Kathy Bullock ha estudiado por ejemplo casos como el cubrimiento de la violencia doméstica. Qué se omite, qué no, qué decisiones toma el periodista respecto a la información. Lo que hemos estudiado un poco más en mi laboratorio es la forma como ustedes presentan las noticias traumáticas y cómo esto afecta a los lectores. Otra psicóloga, Sara Tiegreen, estudia historias con y sin contexto acerca de crímenes y víctimas de violaciones, qué tanto se usa el anonimato y qué efecto tiene esto en los lectores. Y otro foco es cómo el cubrimiento de desastres masivos afecta a la gente que los ve, basados generalmente en hechos como el 11 de septiembre y la bomba de Oklahoma.
P: ¿Hay algunos resultados preliminares?
E.N.: Hemos encontrado que la gente que directamente ha experimentado una pérdida, observa con más frecuencias noticias relativas al trauma. Probablemente porque para ellos las noticias son más relevantes, aunque incluso puedan llegar a trastornarlos o estresarlos. Ahí esta la clave para estudiar las reacciones postraumáticas y el padecimiento de PTSD, de acuerdo a su consumo de medios. El público que en general no ha sido afectado, no ve repetidamente estas noticias.
P: ¿Cómo cree que las víctimas de eventos traumáticos quieren ser tratadas en los medios, cómo quieren verse, qué han encontrado al respecto?
E.N.: Yo he empezado a entrevistar víctimas que han sido reseñadas en las noticias, que son fácilmente identificables, pues se han convertido casi en fuente obligada de los medios. Creo que les preocupa demasiado la exactitud y lo que más les molesta son las cosas menores. Menores para el periodista pero no para ellos. Cosas como escribir mal un nombre o llamar a un asalto sexual, “violación”. Cosas como encontrarse después de la publicación a alguien en una tienda diciéndoles: “Yo sabia que habías sido atacada, pero no violada”. Esas inexactitudes enloquecen a la gente. Yo les pregunto a los periodistas: Si cada uno releyera su articulo como si estuviera escribiendo sobre su abuela, esposo, o cualquier ser querido, ¿se sentiría cómodo con lo que se está diciendo sobre ellos?. Esa sería probablemente una buena forma de editar.
P: Hablando de la labor que cumple Dart Center, ¿hay algún estudio que indique cómo nos afectan personalmente a los periodistas los hechos de dolor que cubrimos?
E.N.: Es algo que no hemos hecho aún, pero que sin duda está en mora de hacerse para entender mejor la relación de periodismo y trauma. Conocemos muchas historias pero no hay una investigación sistemática hecha por psiquiatras. Es algo que Frank Ochberg está impulsando partiendo de investigaciones similares sobre la forma como los doctores se relacionan con sus pacientes. ¿Se podría aplicar a los periodistas? ¿Es la misma lectura? Hay un término usado por especialistas que es “la traumatización vicaria”. Se refiere a que si usted está en permanente contacto con alguien traumatizado, su punto de vista sobre el mundo cambia. La empatía que se genera allí, afecta su propia personalidad y su trabajo. Creo que muchos periodistas tienen PTSD y por eso hay que preocuparse realmente por la forma como se relata y se entrevista a la gente. Sin duda este “trauma delegado” afecta a personal de defensa civil, bomberos, etcétera. La pregunta es cómo afecta a los periodistas.
P: ¿Qué es recomendable al hacer este tipo de cubrimiento. Estar conectados con las víctimas o definitivamente marcar una distancia en la que no se debe sentir ningún tipo de sentimiento?
E.N.: Mi opinión es que en general a los periodistas se les ha ensenado que para ser objetivos deben cortar de raíz todo tipo de sentimientos. Cuando yo entreno terapeutas les digo que con el fin de ser más objetivos ellos deben monitorear sus propias emociones y aprender a estar conciente de ellas de manera que no interfieran con su habilidad de tratar a los pacientes. Ambas profesiones tienen objetivos diferentes pero no totalmente disímiles, el de ustedes es contar con la mayor exactitud una historia el nuestro es ayudar al paciente a hacer un cambio en su vida, sin que nuestras emociones intervengan. Creo que entre más conciente estén de sus propias reacciones probablemente pueden contar mejores historias y hacer mejores elecciones a la hora de escribir. El otro punto que creo que es tradicional en el periodismo, es que ustedes están muy bien entrenados en técnicas sobre cómo entrevistar a la gente que está en el poder, pero no cómo acercarse a quienes son sensibles y expuestos a los abusos de ese poder. No los entrenan para entrevistar a las víctimas.
P: Con referencia al periodismo colombiano, ¿usted cree que los periodistas que están cubriendo una constante guerra que parece no terminar, están mas expuestos a sufrir PTSD que otros periodistas que si bien escriben sobre tragedias como ataques terroristas o desastres naturales, hay algún momento en que terminan ese cubrimiento?
E.N.: Hay dos asuntos aquí. Hay que entender la diferencia entre un reportero local cubriendo a su comunidad y entre un enviado especial que permanece unos días y se va. Un ejemplo concreto: Hubo fabulosos reporteros de guerra en Nueva York que habían estado en las peores zonas de guerra en repetidas ocasiones, pero cuando el World Trade Center fue atacado, era su casa. Comenzaron a sentirse inseguros en su casa y eso fue muy amenazante para ellos a pesar de haber estado en los lugares más inseguros del mundo. Después del 9/11 yo me mudé a Nueva York por nueve meses y empecé con Dart Center un trabajo con estos periodistas para ayudarles a mejorar el cubrimiento, brindándoles espacios para que hablaran de ello porque tenían altos síntomas de PTSD. El otro punto es cuando se están cubriendo eventos traumáticos sobre los que no se conoce el final. No existe el postrauma. Va creciendo y creciendo y las comunidades deben reconstruir sus propias historias todo el tiempo. Es más difícil de manejar. Debo decir además que los periodistas colombianos son los más expuestos a daños físicos y psicológicos en el mundo. Yo visite su país en una oportunidad y esta apreciación la hago con base en estudios del Comité de Protección de Periodistas quienes se están preocupando por este tema.
P: ¿Después de todos estos estudios, ustedes pueden concluir que se está tejiendo un lazo entre periodistas y psicoterapeutas?
E.N.: Creo que sí y sin duda está creciendo. Debemos conocernos y entendernos. Recién llegué de Australia de dar una charla a un amplio auditorio de trabajadores de la salud mental, sobre cómo trabajar mejor con los periodistas y empecé diciendo: “Vamos a tratar con periodistas que son gente ética y altamente calificada”. La gente empezó a reír y yo intervine: “Es cierto, ellos tienen códigos de ética”. La audiencia estaba en shock porque no sabían que eso existía en la salas de redacción. “Ustedes todos se quejan de que los periodistas no cuentan buenas historias sobre víctimas, pero ¿cómo acceden ellos a las víctimas?. Leen los informes policiales, se enteran de asuntos confidenciales… hay un montón de cosas sobre las que hablar, pero hasta ahora han tenido que hacerlo autónomamente. Podemos sin duda colaborarles y estrechar esos lazos”. Creo que hay muchas cosas por hacer basándonos en la agenda de Dart que esta plenamente diseñada para periodistas.
* Esta entrevista la realicé en 2006 en la conferencia anual de ISTSS luego de ser la primera latinoamericana becada con la ‘Ochberg Fellow’ por la organización Dart Center (www.dartcenter.org) para recibir entrenamiento en el tema de periodismo y trauma. Debo decir que después de fallidos intentos por publicar en medios varios de mis articulos, voy a rescatar este espacio para su vitrina, ya que para eso fue creado: para la libre expresión.




