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Relaciones carnales

Domingo, 05-20-2007, 10:47:29 pm

“Si la lucha contra el narcotráfico no se realiza en forma eficiente llegaremos al punto lamentable de que se maten fiscales y jueces. Éste es el momento de actuar. No queremos acabar como Colombia”. La frase del fiscal general de la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario, Claudio Palacín, refleja la preocupación argentina por las políticas de lucha contra la drogas dirigidas hasta ahora contra los pequeños consumidores y no contra los grandes capos de esta mafia. Mientras el funcionario hablaba de deficiencia en la justicia federal y corrupción policial, la sombra de una Colombia de los 90 en la que el narcotráfico costó numerosos muertos en varias aristas del poder pero también entre la ciudadanía, y que hoy día es el combustible del conflicto colombiano, es el referente obligado para alertar sobre un ataque frontal al delito. En un escenario académico, el internacionalista Juan Gabriel Toklatíán quien vivió 18 años en Colombia y escribió el libro “Globalización, narcotráfico y violencia. Siete ensayos sobre Colombia”, opinó en la misma dirección: “Este tema debe tener una mirada regional que también ocupa a Argentina con su problema creciente de consumo y tráfico. A menos que con el concurso de Colombia se replantee, aquí estamos condenados a vivir cosas semejantes en términos de violencia, aunque no del mismo tipo, porque el narcotráfico cuando entra arrasa, y dinamita las relaciones sociales y políticas“.

En su intervención en el Foro Colombia Hoy en Buenos Aires, Tokatlián explicó la carnal relación narcotráfico - conflicto que ha degradado la guerra colombiana a niveles lamentables que deberían obligar a “replantear la estrategia antidroga del Plan Colombia“. Este proyecto de asistencia económica de USA que inició en el año 2000 ha desembolsado aproximadamente 5400 millones de dólares a la fecha, colocando a Colombia en el quinto país del mundo en recibir esta ayuda, después de Iraq, Afganistán, Israel y Egipto. “No hay otro caso en el mundo en el que uno pueda encontrar un despliegue tan drástico y coercitivo de una política frontal y feroz pero absolutamente fallida“.

Sus apreciaciones se basan en elocuentes datos. Colombia fumigó entre 2000 y 2005, de acuerdo a estadísticas de la Oficina de Drogas de la ONU, 670.875 hectáreas de coca y sin embargo hasta abril de 2006 todavía habían 144.000 hectáreas cultivadas. Hubo desplazamientos de cultivos, pero los incentivos para seguir en el negocio, aún en el eslabón más débil de la cadena, son onerosos. Colombia ha sido el país en el mundo que más nacionales ha extraditado, alrededor de 500 y en particular a USA, y sin duda se logró el exterminio de grandes carteles de la droga como el de Medellin y Cali pero aparecieron nuevos barones de la droga aunque aparentemente con menos poder. “Hoy el narcotráfico se ha “democratizado”, hay mini-cartelitos, lo que algunos académicos llaman “boutique cartels”, redes que se han articulado de manera más eficiente en el negocio y tienen la capacidad de insertarse en diferentes mercados como el de USA y Europa”, explica Tokatlián.

En este contexto el Zar Antidrogas Jhon Waltz señala al final del año 2006 como un momento histórico en los últimos 20 años pues la cocaína había bajado su precio de 210 dólares a 110 y dice además que la pureza mejoró pasando de un contenido alcaloide del 60% al 70%. Entonces ha resultado inútil todo lo que se ha hecho para sofocar la oferta”.

Sin embargo el interés estadounidense por el país, que no pocos analistas han dudado en llamar como su aliado en Suramérica, no da tregua y se refleja también en la presencia de alrededor de 800 militares norteamericanos y hasta 600 contratistas privados y la existencia en Bogotá de la segunda Embajada más grande de USA en el mundo, después de Bagdad. Todas estas decisiones de la política exterior de USA obedecen sin duda al tema de la droga pero en opinión de Tokatlián “el diagnostico norteamericano es un concepto falaz porque primero pensó que Colombia era un estado fallido y por eso intervino y ahora con Uribe, que ha mejorado ligeramente las condiciones de seguridad, ya USA está pensando que el caso colombiano es demasiado exitoso para exportar. El jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, el general Peter Pace, dijo hace meses en Bogotá que Colombia era un modelo para llevar a Afghanistan y hacer bien una reconstrucción de un Estado!. Es un diagnóstico equivocado, es un error político que no permite ver los alcances que debe tener una mejor política de seguridad acompañada por una mayor política social y económica“.

Imposible dejar de mencionar en estas relaciones carnales el escándalo de la parapolítica, inflitrada en un Estado corrupto y débil y nutrida por el narcotráfico, un contexto en el que no queda más opción que fortalecer la democracia. Tokatlián se plantea el dilema del millón: “o el Estado domestica al paramilitarismo o el Estado termina siendo domesticado por el paramilitarismo. La opción sólo puede ser la primera y es a esa derrota a la que debe apuntar la sociedad civil en el campo político”. Ojalá los espacios no se cerraran con tanta facilidad como con la que se cultiva una hectárea de coca.

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