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Cara y sello

Viernes, 05-18-2007, 2:22:41 am

Apátrida puede resultar ser una palabra odiosa. Verdadera o malintencionada. En Colombia últimamente, parece ser sinónimo de oposición, porque quien no está de acuerdo con los exitosos sofismas del Gobierno que nos rige, es en definitiva, un apátrida. Apátrida al decir del Presidente Uribe, es Carlos Gaviria, el líder del Polo Democrático que en las pasadas elecciones obtuvo la más alta votación de la izquierda en la historia de las contiendas presidenciales. No obstante perdió contra el arrasador Uribe quien cree que Gaviria es apátrida porque se atreve a participar en foros académicos en el exterior y contradecir el país de las maravillas que el Gobierno colombiano quiere pintar a toda costa, aunque se le despedace entre las manos. “Cuando yo crítico al gobierno colombiano no lo hago porque sea apátrida ni porque no quiera a mi país, sino porque encuentro que el gobierno no satisface los propósitos de la perspectiva política que yo encarno. El hecho de que el Presidente diga que le hace inteligencia militar y policiva al opositor que habla mal en el exterior, eso de facto niega la existencia de un gobierno democrático en Colombia“.

Las declaraciones de Gaviria la semana pasada en el marco del Foro Colombia Hoy que vienen organizando en Buenos Aires, la Embajada de Colombia, el Diario La Nación y la Universidad de San Andrés, parecieron ser una premonición del escándalo que se destapó ayer en el país. La cúpula de la Policía fue enteramente removida tras ventilarse que miembros de esta fuerza, hacían escuchas ilegales a funcionarios del gobierno, periodistas y líderes de la oposición entre los que se encuentra el mismo Gaviria. Tareas de espionaje que se transladaron a los teléfonos que desde la cárcel manejan los paramilitares al parecer para seguir delinquiendo.

Gaviria lo sabía y varios líderes del Polo ya lo habían denunciado con anterioridad, y es por estas situaciones que suceden de puertas para adentro, que su posición como cátedrático afuera es firme y clara. “Yo he dicho que la democracia en Colombia está por construir pues lo que existe es una estrategia sutil y eficaz para simular democracia. La independencia institutional está bastante cuestionada y el Congreso ha sido practicamente cooptado por el presidente“ aseveró Gaviria durante su exposición en la que tocó temas de seguridad, paz, conflicto armado y política.

“En Colombia el Estado no tiene el monopolio de la fuerza pues se lo han quitado la delincuencia organizada, la guerrilla, los paramilitares, los narcotraficantes y hoy distinguir entre estos dos últimos es bien complicado. Pero lo grave es que el régimen del Dr. Álvaro Uribe, no reconozca que hay un conflicto armado sino un mero fenómeno de terrorismo. Su terquedad me hace recordar un pasaje de un libro de amor donde un hombre sorprende a su mujer en brazos de otro y se lo reprocha pero ella se lo niega y le dice: “Que poco me amas si das más credito a tus ojos, que a mis palabras“. Uno pensaría que el Presidente tiene alguna falla en sus sentidos o en sus órganos sensoriales o en su manera de razonar, pero les garantizo que no, goza de una salud tan envidiable que trabaja trabaja y trabaja. Me consta porque fue mi alumno que es una persona bastante inteligente, pero lo que sucede es que de esa negación del conflicto, se siguen consecuencias no solo nacionales sino internacionales”.

En su intervención Gaviria, quien fue invitado para dar un panorama de la situación actual del país, habló de una “manipulación de la opinión extraordinaria sumamente eficaz“, y una “población completamente obnibulada”, al tiempo que explicó el por qué de la ópción popular por un presidente de mano dura, que obedece sin duda al fracaso de las negociaciones de paz durante el Gobierno de su antecesor Andrés Pastrana. “La gente tuvo una conclusión equivocada, la paz no se obtuvo porque la negociación sea la solución equivocada, sino porque fue un esquema improvisado, precario e ineficaz. Como resultado se decidió que la paz hay que buscarla por la vía militar y Uribe lleva cuatro años y nueve meses en el poder sin resultados. Decir que estos no son guerrilleros, subversivos, ni insurgentes, sino terroristas, dificulta el tratamiento. ¿Cómo se puede decir que en Colombia no hay terrorismo y simultáneamente llamar a la comunidad internacional para que sirva de mediadora y haga de buenos oficios frente a meros bandidos?”, se cuestiona el también ex presidente de la Corte Constitucional.

Finalmente Gaviria no dudó en afirmar que los resultados de la política de seguridad democrática no son tan exitosos como se muestran, sino que lo poco que se ha logrado ha tenido un costo altísimo. Y ese ha sido sin duda la violación de derechos humanos y una alianza con el paramilitarismo “cuyo proceso de desmovilización genera serias dudas cuando se hablaba de 11 mil hombres en armas y resulta que se han desmovilizado 33 mil!. Eso es porque los narcos se han hecho pasar por paramilitares con el objeto de dignificarse, porque ser narcotraficante es poca cosa, pero haber cometido delitos de lesa humanidad da más prestigio y permite recibir un tratamiento benévolo con la Ley de Justicia y Paz”.

En una muestra de un buen ejercicio democrático el panel también contó con la presencia de Alfredo Rangel, un respetado analista que ahora oficia como asesor de seguridad del Gobierno de turno y que no ahorró adjetivos para defender unos resultados operacionales que en su opinión llevan al país por la senda del crecimiento. “Por primera vez un presidente pone el tema de la seguridad en la agenda nacional, un tema que se le había relegado a las Fuerzas Militares y organismos de seguridad sin que hubiera habido un compromiso del poder civil. Uribe planteo la seguridad democrática para todos en el marco de la ley y eso explica por qué tiene uno de los más altos índices de apoyo popular y por qué es la primera vez que en Colombia se reelige a un presidente”.

Rangel aseveró que “hoy los colombianos sienten que viven en un país mucho mas seguro” y que las cifras lo corroboran. De acuerdo con estadísticas elaboradas por distintos órganos del gobierno, Colombia tiene hoy el menor índice de homicidios de los ultimos 25 años cuando la tasa era de 66 por cada 100 mil habitantes, y hoy se contabilizan 33. Bogotá es una ciudad más segura que Caracas, Sao Paulo y Washington. Hace seis años se hablaba de 3.600 secuestros anuales y en 2006 se contabilizaron 650. El desplazamiento forzado pasó de 400 mil personas a 100 mil el año pasado. De 125 sindicalistas que perdíeron su vida en 2002, se pasó a 20 en 2006. Los grupos paramilitares de 16 mil hombres en armas, hoy son 3500 y de tener presencia en 720 municipios de los 1100, hoy en día están en 130 . “Hay una política pública eficiente que ha incrementado la efectividad de los organismos de seguridad y esto se debe al incremento del presupuesto del gasto militar. Hoy es un 25% del gasto en términos reales aún cuando eso no ha ido en desmedro del gasto social que aumentó tambien cerca de un 37%“.

El Director de la Fundación Seguridad y Democracia aseveró además que estrategias como la vigilancia en carreteras, los batallones de Alta Montaña, y las brigadas fluviales han “frustrado los planes de expansión de la guerrilla y han neutralizado la urbanización del conflicto que fue una clara amenaza del Mono jojoy desde el Caguán sobre Bogotá“.

En defensa de la política de negociación del Gobierno con los grupos paramilitares, Rangel añadió que “el gobierno no ha descartado en un solo momento la posibilidad de lograr la paz a través de un acuerdo politico negociado con la guerrilla tal como el que se está dando con los paramilitares. Vamos a lograr por lo menos unas dosis de verdad, justicia y reparacion que no se ha logrado ni en Colombia porque hace 15 años se desmovilizaron cinco grupos guerrilleros con una amnistía total (…) Es más hoy día a la guerrilla se le ha hecho una oferta ambiciosa y audaz que es que al final de un eventual acuerdo de paz, se realice una Asamblea Nacional Constituyente”.

Finalmente frente a los cuestionamientos de la Ley de Justicia y Paz, el politologó enfatizó que “hay 39 líderes de los grupos paramilitares que hoy están presos y muy probablemente van a pagar entre cinco y ocho años de cárcel, que es muy poco frente a la tremenda barbarie que cometieron. Pero hay que entender que la violencia es terrible y el costo que hay que pagar para que se acabe es alto en términos de impunidad“.

Dos visiones sobre un mismo país que en todo caso, siempre desnuda otras dosis de verdad cuando puede contar sus tragedias a través de las víctimas de su violencia. Ellas tienen por supuesto, otra versión.

Comentarios

Gonzalo dice ...
Cuando las ideas no tienen fuerzas entonces se recurre a terminos ofensivos para dañar la imagen del opositor. No se respeta , eso ya parece ser anticuado y lo peor olvidado.

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