Enojarse por nada
Miércoles, 08-20-2008, 10:08:34 am
Como leímos hace poco, Dios perdonó la ciudad de Niníve cuando Jonás llevó el mensaje. Pero este hombre, el lugar de alegrarse por lo que había hecho Dios, lo que hizo fue malhumorarse.
"Pero esto disgustó mucho a Jonás, y lo hizo enfurecerse. Así que oró al Señor de esta manera:
—¡Oh Señor! ¿No era esto lo que yo decía cuando todavía estaba en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsis, pues bien sabía que tú eres un Dios bondadoso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor, que cambias de parecer y no destruyes. Así que ahora, Señor, te suplico que me quites la vida. ¡Prefiero morir que seguir viviendo!
—¿Tienes razón de enfurecerte tanto? —le respondió el Señor. Jonás salió y acampó al este de la ciudad. Allí hizo una enramada y se sentó bajo su sombra para ver qué iba a suceder con la ciudad. Para aliviarlo de su malestar, Dios el Señor dispuso una planta, la cual creció hasta cubrirle a Jonás la cabeza con su sombra. Jonás se alegró muchísimo por la planta. Pero al amanecer del día siguiente Dios puso un gusano que se la comiera, y la planta se marchitó. Al salir el sol, Dios dispuso un viento relajante. Además, el sol hería a Jonás en la cabeza, de modo que éste desfallecía. Con deseos de morirse, exclamó: «¡Prefiero morir que seguir viviendo!» Pero Dios le dijo a Jonás:
—¿Tienes razón de enfurecerte tanto por la planta?
—¡Claro que la tengo! —le respondió—. ¡Me muero de rabia! El Señor le dijo:
—Tú te compadeces de una planta que, sin ningún esfuerzo de tu parte, creció en una noche y en la otra pereció. Y de Nínive, una gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no distinguen su derecha de su izquierda, y tanto ganado, ¿no habría yo de compadecerme?" (Jonás 3).
Aquí termina la historia de este hombre. No se puede saber con certeza qué pasó después. Pero esta última parte nos deja dos enseñanzas:
1) ¿Por qué a veces nos enojamos por todo? Hay días que amanecemos enojados y seguimos así durante el resto del día. Hay que pedirle a Dios que nos quite el enojo, la ira,... y pedirle perdón por todos esos días donde no sólo nos perjudicamos nosotros, sino también a todos.
2) Si Dios perdorna, que es el Creador del Cielo, de la Tierra y de todo el Universo, ¿por qué no lo hacemos también nosotros? Si Él nos perdonó salvándonos del castigo eterno, ¿por qué tú no haces lo mismo con aquella persona que no has querido perdonar?
Dios quiere que pienses en estas dos cosas. Esto puede arreglar tu día y las relaciones con los demás.