Busca en Ciudad Cool
 

El Príncipe Blu - ¡Vencedores Adelante!
Por su poder, Dios lo exaltó como Príncipe y Salvador porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre "Admirable consejero", "Dios fuerte", "Padre eterno", "Príncipe de Paz".
 
 

« Regresar

El niño de la montaña

Martes, 08-19-2008, 9:13:37 am

(Autor: John Sarabia Trigos, Colombia).
El niño que nació en la cima de una montaña, cuando pensó que ya estaba grande, decidió abandonar su hogar para bajar a donde nunca había estado.
Tomando lo necesario en secreto, lo metió en su maleta y corrió cuesta abajo una madrugada.
Mientras descendía pensaba en la tristeza que brotaría en sus padres y hermanos; pero la brisa que le acariciaba el cuerpo al bajar, y el fácil descenso, hicieron que pronto olvidara las melancolías y hasta a su propia familia. Así llegó a abajo, a la gran ciudad.
No pasó mucho cuando se cansó del ruido de la gran ciudad y la indiferencia de la gente. Entonces decidió volver a su hogar. Pero cuando intentó subir la montaña no le alcanzó la fuerza ni para llegar a la mitad de la mitad del inclinado camino.
De subida la brisa no le acariciaba el cuerpo, sino más bien era un estorbo para avanzar. Además, le producía el efecto contrario al descenso: la melancolía llegaba al recordar a sus parientes.
El joven volvió a descender lo poco que había subido y jamás volvió a ver a sus padres y hermanos.
Cabizbajo y sentado en la falda de la montaña, el hijo pródigo concluyó: “El viajero, el alpinista y quien abandona, no conocen la montaña cuando bajan por ella y la estudian detenidamente, sino cuando suben por ella y se muestra como un gigante”.

Cuántas veces abandonamos a la familia, a nuestros amigos, algún buen libro, tan sólo para marcharnos a lugares vanos y tareas inútiles donde la vida pierde el sentido.
Tomamos cosas y caminos que son ilusiones, y cuando decidimos regresar ya es imposible escalar en un segundo el amor que se construyó por tantos años.
El sabio cuando sale de su casa y emprende un camino, antes de pensar en las maletas piensa en el boleto de regreso. A veces es más sabio aquel que no abandona la tarea que emprendió, sino que la lleva a cabo manteniendo el paso hacia adelante.
El atleta no se embarca en una carrera con obstáculos que no puede evadir, sino que se atreve a correr en las pistas de lo posible.
No te dejes engañar por las condiciones previas al abandono, las cuales suelen ser refrescantes haciéndote sentir un éxito ilusorio, pero que luego te abandonan al momento de remendar tantos puentes rotos.
Cuando se prende la huída es porque hay fuego o el temblor lo ha dejado todo añicos. Jamás se abandona cuando alguien nos ama.
Examínalo todo y aférrate lo bueno.

El hijo pródigo, el que abandona, si es buen hijo, siempre vuelve a casa (LUCAS 15:11-32).

Comentarios

Escribe un comentario

« Regresar

Sobre mí


  • Nombre: El Príncipe Blu
  • País: Colombia
  • Sexo: Masculino
Envíame un mensaje privado
Suscríbete a este blog

Temas anteriores

Archivo

Sitios favoritos

Patrocinado por