Situación extrema
Viernes, 08-15-2008, 7:26:12 am
Ayer leímos que la gente del barco descubrió al pecador (todo culpable cae tarde o temprano). Pero, ¿qué decisión tomaron al respecto?
“— ¿Qué vamos a hacer contigo para que el mar deje de azotarnos? –preguntaron los marineros. —Tómenme y láncenme al mar, y el mar dejará de azotarlos —les respondió—. Yo sé bien que por mi culpa se ha desatado sobre ustedes esta terrible tormenta. Sin embargo, en un intento por regresar a tierra firme, los marineros se pusieron a remar con todas sus fuerzas; pero como el mar se enfurecía más y más contra ellos, no lo consiguieron. Entonces clamaron al Señor: «Oh Señor, tú haces lo que quieres. No nos hagas perecer por quitarle la vida a este hombre, ni nos hagas responsables de la muerte de un inocente.» Así que tomaron a Jonás y lo lanzaron al agua, y la furia del mar se calmó. Al ver esto, se apoderó de ellos un profundo temor al Señor, a quien le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos. El Señor, por su parte, dispuso un enorme pez para que se tragara a Jonás, quien pasó tres días y tres noches en su vientre” (Jonás 1: 11-17).
Dios no quiere llegar a extremos. Pero nosotros a veces somos tercos. El Señor dice: no pruebes eso. Y tú dices: sólo lo voy a probar una vez. Pero terminas enviciándote con la primera probadita. Entonces la situación se vuelve tan terrible como la de Jonás. Para que reaccionemos a veces tiene que tragarnos un pez, un gran problema.
Oremos a Dios para mantenernos en su camino y nunca lleguemos a una situación como esta. La desobediencia trae grandes consecuencias. Adam y Eva no obedecieron el mandato de Dios, y por eso entró el pecado al mundo.