15 No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre.16 Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos del *cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre sino del mundo.17 El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1 de Juan 2).
Estamos acá en la tierra de paso. Aquí tenemos un único propósito: atraer a los pecadores al Reino de Dios. Por eso no debemos amañarnos, ni amar el mundo. Porque además, el mundo y quienes viven en él, son cosas y personas totalmente alejadas de Dios.
Prostíbulos, discotekas, borrachos, homosexuales, bombas nucleares, odio, rencor, violaciones, abusos,... nada de eso proviene de Dios. El mal lo ha fabricado el hombre.
Nuestro Padre creó un bello planeta como el que tenemos, pero el hombre se ha encargado de destruirlo y dañarlo. Así que para eso nuestro Señor nos tiene una tierra nueva y un cielo nuevo en el Paraíso.
Por eso la invitación es a que no nos contaminemos con todo esto que está acá. Los que les gusta las cosas del mundo, definitivamente es porque no han experimentado el amor liberador de Dios. Y sí tú no sientes ese Amor, es necesario que lo pidas hoy.




