Esclavos de quien obedecemos
Lunes, 07-21-2008, 10:50:43 am
“¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a alguien para obedecerlo, son esclavos de aquel a quien obedecen? Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia” (Romanos 6: 16).
Mentir, robar, maldecir, desobedecer, ser infieles, engañar, tener una vida sexual desordenada, hacer todo eso es entregarse al pecado y obedecerlo.
Ayudar, aconsejar, enseñar, bendecir, llevar una vida sexual de acuerdo a las reglas de Dios, y muchas cosas más, hacer eso es entregarse a Dios.
Cuando nos entregamos al pecado somos esclavos del pecado (Satanás). Cuando nos entregamos a la justicia, a la Palabra, somos esclavos de Dios.
La esclavitud del pecado nos mantiene atados a la maldad. Pero estar esclavos de Dios es estar libres, gozando de una vida saludable, alejada de toda maldad y todo aquello que entristece al Espíritu.
Se supone que si ya te entregaste a Dios, debes sentirte libre, detestando el pecado, haciendo la voluntad de Dios. También se supone que si este no es un compromiso serio con Dios, entonces seguirás como esclavo del mundo, del pecado, de la carne,… del diablo.
“Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza que les fue transmitida. En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia” (Romanos 6: 17-18).