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A.T.T.R.A - Mar del Plata - Argentina

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  • Nombre: Asociación de Trabajadores del Teatro de la Región Atlántica (0223) 495-9572
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    INVITACION A REUNION

    Viernes, 03-16-2007, 3:13:50 am

    Muy estimado colega y amigo:
     
                                                               La Comisión Directiva está a punto de terminar su mandato anual, con lo cual se apresta para el llamado a Asamblea Ordinaria que tendrá por objeto considerar el informe de lo actuado, aprobar el balance,  elegir nuevas autoridades y concebir un plan de acción para el período que se inicia. Falta poco más de un mes para que se celebre esta asamblea, y la oportunidad parece propicia para dirigirnos a todos  pidiendo participación. Desde hace ya varios años los distintos cargos de la Comisión son ocupados por un reducido grupo de compañeros; en cada nuevo período se rotan los cargos pero no se renueva la nómina de quienes los ocupan. Hace ya mucho tiempo (demasiado) que todos los proyectos son imaginados por las mismas personas, que todas decisiones las toman las mismas personas y que todas las tareas las realizan las mismas personas. Demasiadas cosas y demasiadas responsabilidades para tan pocas personas. En este último período pudimos incorporar a tres compañeras nuevas (Silvia de Urquia, Natalia Marcet y Belén Manetta) que trajeron vientos nuevos, enriquecieron el diálogo con sus miradas y prestaron una enorme colaboración a la hora de asumir tareas. Pero si no se acerca gente nueva, el cansancio terminará minando los ánimos, y la suerte de la ATTRA seguramente no será la mejor. No queremos ser pesimistas, pero si no se acerca nueva gente, seguramente la vida de ATTRA no será larga. Y esto no dependerá de la voluntad de los pocos que en su momento asumieron las responsabilidades de conducción, sino de todos los teatristas a quienes la asociación pretende representar. Estamos convencidos de la conveniencia de que nuestra asociación siga existiendo. Pero estamos seguros de que ello sólo será posible si los teatristas (actores, directores, autores, bailarines, coreógrafos, titiriteros) se deciden a participar. Necesitamos gente nueva  que plantée ideas, iniciativas, proyectos. Para ninguna organización es bueno que la conducción no cambie de manos. Estamos absolutamente convencidos de ello y queremos que cada uno se plantée aunque sea una mínima cuota de responsabilidad en que el cambio se produzca. Se trata de una tarea de todos.
    Necesitamos  que te sumes. Te invitamos a que te acerques; a que preguntes; a que propongas; a que seas parte.
    Con ese motivo, haremos una reunión para dialogar acerca del futuro. Será el domingo 25 de marzo a las 17 horas en El Séptimo Fuego. Te esperamos.
     
    COMISIÓN DIRECTIVA DE ATTRA

     


    EN DEFENSA DEL TEATRO INDEPENDIENTE

    Lunes, 03-05-2007, 12:08:08 pm

    LA ATTRA (ASOCIACIÓN DE TRABAJADORES DEL TEATRO DE LA REGIÓN ATLÁNTICA) EN DEFENSA DEL TEATRO INDEPENDIENTE
     
    En su numero del 18 de febrero, en el suplemento ESPECTÁCULOS, el diario La Capital publicó una nota insultante, que reproducimos íntegra y textualmente a continuación.
     
    Premios Estrella de Mar 2007
    Ser o no ser…marplatenses
    ¿Autodiscriminación o complejo de inferioridad? La entrega de los premios Estrella de Mar 2007 fue una verdadera fiesta del teatro, pero ciertos comentarios y actitudes de algunos de los premiados marplatenses volvieron a sacar a la luz ciertos defectos y complejos pueblerinos que solemos padecer.
    Por Marcelo Gobello
     
    A menos de una semana después de la ceremonia de entrega de los premios Estrella de Mar 2007 ya se puede intentar hacer una suerte de balance o comentario objetivo de la misma. Y mas allá de la siempre presente intriga de quiénes y cómo califican y premian las ternas, unas de las cuestiones mas polémicas que saltan al tapete tienen que ver con la categoría de premios al teatro “marplatense”. Como si el teatro o la actuación tuvieran DNI o pasaporte. Sí, ya se, se puede argumentar lo de la identidad local con el ser “marplatense”, pero eso equivaldría a que solo se pudieran escribir obras de teatro con los lobos de la rambla como protagonistas o a que los actores sólo vistan pulóveres comprados en Juan B. Justo (mientras comen alfajores sobre una lanchita amarilla). Este año al tema hay que dividirlo en dos cuestiones: una tiene que ver con el cuestionamiento mismo a estos premios (y siempre me estoy refiriendo a la categorización de “teatro marplatense”, a su validez y razón de ser como tales y otra -mas concreta y referida a esta entrega 2007-  tiene que ver con cierto mesianismo y soberbia de algunos premiados locales, que reciben los galardones como si fueran los responsables de guardar la llama artística del olimpo o se sienten los guardianes de la “pureza cultural” frente a la horda comercial. Con respecto a esta última cuestión, si bien la anécdota puede parecer pueril no lo fue tanto, ya que llegó a despertar la desaprobación manifiesta y explícita de la mayoría de los artistas “comerciales” (los que tradicionalmente conforman la cartelera teatral desde hace décadas) que estaban en el recinto, creando un mal ambiente y un clima hostil –innecesario y ridículo- hacia los compañeros marplatenses.
                 Tan mal calaron ciertos comentarios, que hasta el mismo Pablo Rago comenzó a agradecer el premio a mejor comedia para “Extraña Pareja” diciendo, con ironía pero también con gran carga de bronca: “Nosotros también somos artistas” agregando luego –junto a Carlos Calvo- que mientras se cobre una entrada todo teatro es comercial. Hubo mas comentarios de todo tipo por parte de la llamada farándula con respecto a las palabras y actitudes vertidas por los camaradas anfitriones, pero me quedo con los de Rago y Calvo porque fueron dichas al micrófono y en directo. Para muestra vale un botón.
    La verdad es que toda la cuestión dio un poco de tristeza y vergüenza ajena, y si bien no llegó a empañar una velada que fue una verdadera fiesta, creó un malestar innecesario y gratuito, poniendo sobre el tablero –de paso- la citada primera parte del tema: ¿es necesario que se premie al teatro marplatense como una entidad separada? Mi humilde opinión personal es que no solamente carece de sentido, sino que termina siendo un hecho discriminatorio hacia el propio teatro hacho en Mar del Plata.
    Hace pocos días –en un reportaje aparecido en este mismo suplemento- Miguel Pereyra, Presidente del Festival Internacional de Cine de mar del Plata, argumentaba sobre su decisión de dejar de realizar la sección “La Mujer y el cine” porque: “Entendí que era una autodiscriminación: llevar a todas las mujeres a una sección y no dejarlas participar de otras partes del Festival”. Lo que Pereira entendía –muy acertadamente- como negativo por agrupar un hecho cultural por género, es aplicable a la categorización por geografía de los Estrella de Mar. Por un lado es discriminatorio, porque el teatro marplatense ya ha demostrado sobradamente que le puede jugar de igual a igual a cualquier obra y elenco, y por otro es totalmente contradictorio, ya que si se critica la “comercialidad”, “falta de compromiso” y “vaciedad” de cierta manera de hacer teatro, ¿para qué tanta necesidad entonces de sumarse al “circo mediático”?, ¿por promoción? Eso no sirve, ya que al otro día de las entregas nadie se acuerda del nombre de una obra premiada si esta no convoca público por su calidad (a lo sumo sirve para convertirse en uno de los grandes curros de la “cultura” nacional: la sanata curricular).
                El teatro es uno solo, la actuación también; termina siendo algo pueblerino y acomplejado el hecho de no competir en igualdad con las obras y compañías de la Capital Federal o de donde sean. Y no creo que sea válido esgrimir, y mucho menos en esta oportunidad, el tema de las grandes producciones, ya que la gran ganadora del año –“Ella en mi cabeza”- trata sobre tres personas en un decorado, sin efectos especiales o escenografías fastuosas. Lo que la destaca es nada más y nada menos que un buen guión, una buena dirección y buenas actuaciones.
                En un reportaje que le realicé al comienzo de esta temporada al productor Javier Faroni, éste dejó las cosas bien claras con respecto a este tema: “Yo produzco lo que llaman “teatro comercial” lo cual no quiere decir que hago “teatro malo”, y ahí está el fondo del asunto, hay grandes producciones con figuras de la televisión que son muy malas, y hay obras de teatro alternativo hechas por artistas marplatenses que también son malas. Hay que dejar de lado ese absurdo (y políticamente correcto) pensamiento de que todo lo que sea “alternativo”, “under” o “independiente” es instantáneamente bueno “per se”, por el solo hecho de serlo. Es un pensamiento tan arraigado en mucha gente que se dan casos curiosos como el del excelente actor Favio Posca (quien a esta altura del partido es tan “underground” como Carlitos Balá, dicho esto con todo respeto), que en un reciente reportaje en este mismo diario no dejó de aclarar que él “seguía siendo “under””, como si no se bancara el hecho de que la cuatro por cuatro se la puede comprar gracias a hacer “giladas” en la televisión. Como si eso fuera algo malo, que no lo es en absoluto; un actor como Juan Palomino no vende ninguna imagen ni tiene ningún complejo  de hacer telenovelas en televisión, pero cuando quiere y puede emprende cosas bellísimas en teatro sin tener que dárselas de nada. Es un actor que trabaja y vive de eso, punto.
                Yo apostaría mis dos brazos a que el 99,9 % de esos actores que bajan línea cuando ganan premios locales firmarían contrato con Suar o Tinelli más rápido que lo que se tarda en escribir “Che Guevara”.
     
    Debate abierto
                Queda abierto el debate sobre qué sería lo más conveniente hacer, históricamente ya  han existido propuestas de todo tipo, aunque creo que lo más justo y menos tilingo sería pelearla de igual a igual, ya que aquí existe suficiente talento como para quedar muy bien parados, sin necesidad de entrar en categorías clase B.
                Si las cosas continúan como están y en años venideros se siguen premiando categorías marplatenses, por lo menos que los ganen no sean tan poco elegantes y cometan la soberbia de sentirse superiores a nadie. No sólo es una torpeza y una mala educación, sino que se ve muy patético desde abajo del escenario. Justamente, volviendo a esta última entrega de premios Estrella de Mar, lo más triste de la noche fue que sobre el final de la ceremonia –una vez que ya fuera entregado el Estrella de Oro y todos los premiados se sacaron la foto conjunta sobre el escenario- la gran mayoría de los que se quedaron en sus asientos educadamente para escuchar cantar a Darío Volonté y Vera Cirkovic fueron los criticados exponentes del teatro “comercial”. El resto, muchos con Estrella de Mar en mano incluida, abandonaron la sala raudamente dando una muy mala imagen de comportamiento social.      
     
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    A raíz de esta nota, la Comisión Directiva de la ATTRA se reunió el día 26 de febrero y decidió enviar al diario La Capital la nota que sigue:
     
     
    Sr. Director del diario La Capital, con copia a Héctor Peyrou, Susy Scándaly, Marcelo Gobello, y otros medios y personalidades de la cultura marplatense. 
     
     
    La Asociación de Trabajadores de Teatro de la Región Atlántica (ATTRA), entidad representativa de la inmensa mayoría de los teatristas de Mar del Plata y toda la región atlántica, se dirige a usted a los efectos de solicitar se nos reconozca el derecho a réplica, publicando nuestra respuesta a la nota que bajo el título “Ser o no ser… marplatenses”, ese diario publicó en la página 4 del suplemento de Espectáculos del día 18 de febrero próximo pasado. Esperando que ese diario haga honor a su actividad periodística, lo saludamos atentamente.
     
                                                   Comisión Directiva de ATTRA
    RESPUESTA AL SEÑOR GOBELLO
     
    El día 18 de febrero pasado, la comunidad teatral marplatense se vio sorprendida por la publicación de una nota firmada por el señor Marcelo Gobello, quien se dedica a una tan extraña como insólita interpretación de ciertos hechos ocurridos en la ceremonia de entrega de premios Estrella de Mar, saliendo en defensa de aquellos a quienes, según él, habrían sido ofendidos. Y es más sorprendente si se considera el tono desmesuradamente airado e insultante de la nota. Dos condiciones que hablan más de la ignorancia del señor Gobello sobre el tema, que de las supuestas ofensas de los teatristas marplatenses.  La ATTRA (Asociación de Trabajadores del Teatro de la Región Atlántica) considera que las expresiones vertidas en esa nota son ofensivas para el teatro independiente marplatense, y como entidad representativa de los artistas de esa actividad, se siente en el derecho y el deber de dar una respuesta. Si el señor Gobello, en un rapto de honradez intelectual,  se toma el trabajo de revisar la grabación de la ceremonia, no encontrará en las palabras pronunciadas por los premiados marplatenses más que expresiones de alegría por los premios recibidos, y una encendida reivindicación del teatro independiente (el que cultivan diariamente). Pero en ningún caso, ninguno de ellos, contrapuso esa práctica teatral a la modalidad comercial, a la que no descalificó, ni acusó, ni tildó de “falta de compromiso” o de “vaciedad”, como afirma mentirosamente en su nota.
    Los que reivindicaron y defendieron al teatro independiente, quisieron rescatar los valores más profundos de una larga historia argentina que el señor Gobello obviamente ignora, y que va mucho más allá de ser o no ser marplatense, o de vender muchas o pocas localidades. Suponer que con ello se quiere que las obras sean “protagonizadas por los
    lobos de la rambla”, como dice el señor Gobello, es suponer que los artistas marplatenses son por lo menos estúpidos, lo que constituye la más estúpida de las suposiciones. El teatro independiente, ese que estuvo en la boca de los teatristas marplatenses galardonados, el mismo que está legalmente reconocido, promovido y protegido por el Ministerio de Cultura de la Nación a través del Instituto Nacional de Teatro, constituye un modo de abordaje de esa expresión artística. Significa, entre muchas otras cosas, que el artista, cuando concibe un proyecto, prioriza sus necesidades de expresión artística antes que sus posibilidades económicas. Y aspira a tener muchos espectadores, a vender muchas entradas; sólo que no condicionará la elección de su lenguaje de expresión, de su estética, de su mensaje, a un cálculo de mercado que le asegure mayor recaudación. Y nada de esto significa que de un lado están los buenos y del otro están los malos. Y nadie quiere defender a los malos espectáculos del teatro independiente. Y nadie ha dicho que Pablo Rago y Carlos Calvo no son artistas; y quien así lo entendió, tendrá que preguntarse por qué entendió lo que nunca nadie dijo. En todo caso, nosotros no tenemos por qué hacernos cargo del malentendido.
    Además, la nota del señor Gobello se sustenta en consideraciones pedestres, suposiciones propias que él vierte como afirmaciones absolutas, comentarios de peluquería (con todo el respeto que se merecen los peluqueros y sus clientes) y por lo tanto carecen de rigor, de sostén intelectual y de la más elemental información. Llama poderosamente la atención que quien ocupa una página entera del principal diario marplatense, sea tan ignorante del tema abordado. Llama poderosamente la atención que semejante espacio haya sido destinado a la descalificación, y nunca haya sido puesto al servicio de la publicación de críticas a los espectáculos marplatenses, a cargo de personas idóneas y debidamente capacitadas para ello. Ese hubiese sido un noble y positivo aporte al desarrollo del arte teatral independiente de nuestra ciudad.
    Finalmente, el señor Gobello se anima a apostar su dos brazos “a que el 99,9 % de esos actores que bajan línea cuando ganan premios locales firmarían contrato con Suar o Tinelli más rápido que lo que se tarda en escribir Che Guevara”. La afirmación, por todas sus suposiciones e implicancias, es francamente incalificable. Pero si a pesar de todo, alguien se atreve a hacerla, nosotros nos atreveremos a apostar los dos brazos y las dos piernas a que más de un estúpido escriba, a cambio de algún miserable rebusque, sea capaz de publicar notas sobre temas que desconoce, atacando a quienes no lo merecen, puesto que no han hecho más que festejar sus merecidos logros.