Don Viento
Jueves, 02-21-2008, 1:20:01 am

Cuando soplaba sus mofletes se inflaban como nubes llenas de lluvia. Sus ojos se encendían en una dulce y emocionante travesura y las dóciles faldas, mostraban deliciosas braguitas.
Las aves que bien lo conocían no tenían más remedio que dejarse llevar por la potencia de su ciclónico suspiro, resoplidos aullaban entre los árboles y las criaturas medraban en sus nidos, cuevas y lechos, protegiéndose de la desconocida furia del Aire.
Pero no había en su actitud más que aliimentar la tierra de semilla quieta sin germinar.
Volaron los embriones de frutos, árboles, plantas y flores a tierras lejanas, logrando que islas desiertas se hicieran semejantes al vergel de donde procedían.
Y un nuevo mundo surgía a cada bufido hinchado de esperanza.