Azar zarandeo
Miércoles, 02-20-2008, 1:23:23 am

Y mientras esto escribía, me la imaginaba acurrucada en el sofá, acurrucada en una almohada, sintiendo el teclear de mis dedos en el portátil... a su lado, como si el tiempo tras la lluvia no transcurriera. Siempre el tiempo se detiene cuando aparece la lluvia.
Fluye el líquido elemento y la vida, no, todo el tiempo se detiene. Mirando pasar la vida. Ella sonríe, y yo sentado a su lado, la observo feliz, pensativa en sus sueños... teniéndome cerca y sintiéndome suyo.
"En el palpitar de la lluvia encuentro una cadencia musical oportuna para el descanso. No hay un sonido más relajante que la lluvia. Cuando acontece de noche, apenas te duermes pesado, por aquello que urge en las cargas electrostáticas o como quiera que sea o se llamen... esas influencias eléctricas que la lluvia produce en el descanso, iones positivos o negativos, el agua ejerce en nuestra acuática naturaleza su influencia, la hermana lluvia nos visita desde las alturas, como una bendición nos lava los pecados. Salí dos veces y dos veces me mojé, a sabiendas de mis culpas, dejé lavarme por los cielos, llegado a casa, tú misma me arrimaste una toalla, sonrisas y un abrazo que casi te mojas más que yo. Tu beso cálido produjo una humareda de vapor desde mi cuerpo que me secaba el alma de todas las lágrimas antiguas.
En mi móvil siempre sentí la necesidad de un latido humano, algo que no sustituye los hijos pero que es imprescindible como el pálpito en el alma. Así aparecen tus mensajes, latiendo desde la distancia como quien amanece abriendo los cielos de luz diurna. Y así mi alma se ilumina a cada sonrisa tuya, abres los ojos y toda la estancia se colorea caprichosamente de tu intuición. Yo miro cómo los cristales, transparentes representan las escenas arcaicas de vitrales medievales. La magia de tu mirada produce en mi un rubor incierto que me impide mantener los ojos en los tuyos. Tú te ries con una carcajada sonora, me tomas de la barbilla y besas mis sonrientes labios, en una tímida sonrisa que tu beso convierte en mirada chispeante y feliz".
Dejé el portátil, me acerque a sus labios y ella, haciéndose la dormida, dejó que la besara, se despertó como la princesa que se despierta de un príncipe beso, de un beso muy suave y tierno que la retornaba a mi lado, consciente del todo de quien la ama. Ahora, abrazados, nuestros cuerpos se unen íntimamente en el sofá, para sentir el calor que el día no ofrece y que el amor mantiene a raudales simplemente para ser tomado en abundancia como nosotros hacemos.