De vueltas con el amor...
Jueves, 05-03-2007, 11:57:24 pm
Después de muuuucho tiempo... he vuelto... han pasado cosas, muchas que hubiera anotado, pero no, no las anoto porque algunas quedarán en mi memoria para siempre, otras, las dejaré secar en mis propios recuerdos... no quiero ni recordarlas.
Llámese cobardía si quieren, pero no me apetece tener en la mente sólo sucesos desagradables o poco gratos.
Básicamente mueve el mundo la falta de amor, amor propio, amor al otro, amar bien y corresponder ese amor es un gesto que hoy por hoy circula en el mundo de forma primitiva.
Leí que el amor materno, este que hoy caracteriza los cuidados de los hijos por su madre, no tenía su correspondencia en otras épocas. Las madres no atendía como hoy se hace, a sus hijos, no es que se amaran menos a los hijos, sino el propio concepto del amor evoluciona.
Me dedicaré a rastrear por la historia cómo la gente amó y consideró el amo. Es muy posible que estas ideas de amor total o de amor de pareja, fraterno, paterno, etc., no tuvieran su correspondencia en otro tiempo.
La gente se casaba sin amor, pero protegía la vida de los suyos a espada, hasta la muerte, el concepto de unidad estaba más allá del de familia, donde la familia no se sostenía por lazos del "amor actual".
El amor romántico, tal y como lo conocemos ahora, procede precisamente de esa época, donde se estructuran las relaciones y sus formas a lo que hoy casi, casi tenemos. No siempre se amó a la mujer de esta forma, quizás en toda la historia, seres individuales se amaron correctamente, se correspondieron en un lazo de amor real, generoso y constructivo. Otra cosa es el concepto social de esas mismas relaciones. El sexo no tenía el mismo significado que tiene ahora, aun cuando las necesidades no sean distintas.
Amar es un enigma que no entiendo. No comprendo el motivo de amar a una mujer, ya no lo comprendo. No comprendo por qué de las necesidades sexuales, que además, se mezclan hipócritamente con este sentimiento. No comprendo por qué la relación, sexo-matrimonio-hijos, como una fatal ecuación donde si no tienes una de las partes alguien en la relación se encuentra desequilibrado...
Existe, y de eso no me cabe la menor duda, una gran mentira inmensa, alrededor de cómo se circunscriben las relaciones humanas, que lejos de ser liberadoras nos atrapan en compromisos estúpidos, artificiales y sobre todo, carentes de sentido para el crecimiento personal. Tener hijos o ser padres no es el fin de la pareja, el mundo no necesita ni más niños ni más matrimonios. Indistinto es que determinados países como España tengan una tasa de natalidad muy baja. Pero el mundo está poblado de huérfanos deseando un hogar.
El amor no es lo que nos vende la tele. El sexo no es lo que nos vende la tele. El progreso no es lo que la sociedad denomina progreso. Las relaciones hombre-mujer no es lo que pensamos que deben ser.
Ahora, que cada uno, yo mismo, empiece a conocer qué centro interno mueve sus impulsos más elementales y cómo, hipócritamente, mezclamos deseo sexual con amor, sensación de soledad y necesidades de afecto con amor...