Pensando que no quiero estar
Miércoles, 03-21-2007, 4:39:27 am

ES curioso que al final acaba estando uno... no siempre eliges el cómo ni el por qué, pero de lo que sí me doy cada día más cuenta es que no controlo mi vida ni para tirarme un pedo... vamos, que no tengo control sobre mí ni en lo más mínimo... toooodo se vuelve en contra. No sé cuándo empezaron a sucederme contratiempos que me hacían sentir vivir cuesta arriba, la ansiedad de que todo, tooodo me saliera mal me produjo un hábito de compra compulsiva que aún no sé si conservo, porque como no tengo dinero para comprar libros, que era por lo que me daba la ansiedad, por comprar libros, pues no sé si estamos curados. Pobres sí estamos, pero no curados. Lo de los libros es la compra que más me gusta hacer, tengo títulos y formatos de gran calidad e interés artístico e intelectual. Tantos libros tengo que ya no me dará tiempo a leerlos en toda mi vida, al ritmo que leo últimamente, claro... si me encierro en casa todas las tardes de cuatro a doce de la noche, posiblemente me diera tiempo a leerlos todos.Eso si no compro ninguno más.El desánimo se apoderó de mí en tal forma que yo no sabía que podía llegar a deprimirme, no es más malo ni más bueno deprimirse, pero tomarte el pulso interno desde esa posición es más que incómodo. Aún pienso en el suicidio, como forma de acabar con toda la angustia y la inutilidad que siento sobre mí. Ya lo tengo planeado. Ahora hay que tener valor. Simple y llanamente hay que tener valor para tomarse toooodas las pastillas que acaban siendo una cobarde vía de escape. Nada me seduce, nada me ilusiona, nada me calma, nada me gusta, nada me interesa... nada aprecio, no consigo alimentar una brizna de apego hacia algo... nada tiene sentido y vivo en una forma de inopia donde me tengo que relacionar con los intereses de los demás y lo que ellos, la sociedad consideran que ha de formar parte de tus intereses... trabajo, lecturas, tv... nada me interesa salvo olvidar. Ahora duermo con la habitación a oscuras, de tal forma que no veo ni mis manos ante mis ojos... como un féretro inmenso, como el país de las sombras, de las tinieblas eternas del suicidio... así me voy preparando... sólo oigo, por unos cortos minutos, música de la radio que inmediatamente me molesta y he de apagar... dejarme llevar por mis fantasias suicidas, preparando mis egos para la despedida ........... .........................