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Sucedió en ...Venecia

Martes, 05-15-2007, 2:01:15 pm

Sucedió en... Venecia
 
 
 
“Bip, bip, bip bip!!...Bip, bip, bip, bip!!...”         Era el sonido inconfundible del
 despertador, aunque no era el mío. Estaba en Italia, lo supe al ver la botella de
 Lambrusco sobre el lavamanos de la habitación.
 
Isabel estaba estudiando en Bologna y no pude dejar escapar la oportunidad de ir a visitarle. En su residencia no se permitía que las visitas se quedaran a dormir. Además, la única semana que yo tenia libre, ella la tenia ocupada con practicas.-vaya, hombre!- pensé. “No te preocupes “ me dijo “vente porque también viene el primo de una amiga mía” Os puedo buscar un hostal para los dos y cuando yo tenga que ir a clases podéis ir a visitar juntos. Ella sabia que yo no me iba a hacer muchos problemas con el tema, pues no tengo muchos reparos a la hora de conocer gente nueva.
 
La tarde anterior había llegado yo en tren desde Roma, y Pablo, mi futuro compañero de viaje desde Pisa. Pablo era fotógrafo de vocación, aunque todavía no había logrado convertir su pasión por la fotografía en oficio y subsistía como informático.
 
Esa tarde cenamos con Isa y su compañera de habitación, como no una
 estupenda pizza y un helado. Nos acompañaron dando un paseo al hostal que no distaba mucho de la residencia. Era una noche agradable.
 
Al llegar a la habitación, pese al largo viaje no nos entraba el sueño. Así que
decidimos abrir la botella de lambrusco ya que ninguno fumaba y comenzamos a
 interrogarnos por turnos uno sobre la vida del otro. Vidas que no eran tan distintas pues como todos algún sueño que otro y los pies en la tierra. Así, charlando se adentro la madrugada y el vino comenzó a hacer efecto.... Vamos que nos quedamos al fin dormidos.
 
Cuando sonó el despertador el leve mareillo y mi cabeza dando vueltas me
convencieron para tomar una tila la próxima vez que no consiguiera dormir. Pablo ya
estaba en pie y volvía de darse una ducha. Me miraba sonriente: “vamos??” ...-Mmmm, si, claro- contesté yo. Me esperaba Venecia, una de las ciudades con mas encanto del mundo...
 
La ducha me activo y el desayuno me dio las fuerzas necesarias. Caminamos hasta la estación de Bologna , donde una enorme grieta en la pared y el reloj de la sala de espera parado a las 10:25 aun recuerdan el terrible atentado del 2 de Agosto de 1980.
 
Tomamos el tren que nos llevaba rumbo a la estación de Venecia Santa Lucia. Cuando pasamos por Padua, capital de la región del veneto, sabia que no podía faltar mucho.
 
Yo iba admirando el paisaje, y Pablo preparando su cámara y sus artilugios, al lado mi recién adquirida cámara digital parecía una de esas deshechables.
 
Llegamos y nos dirigimos con la marabunta al Vaporetto. Los edificios e
 impresionantes hoteles de Venecia nos saludaban con sus fachadas a pie del gran Canal. Y los demás turistas nos saludaban efusivamente desde sus góndolas. Entonces me pregunte si en esta ciudad habría alguien autóctono o estaría poblada únicamente por turistas. 
 
Llegamos a la plaza de San Marco y que es lo que encontramos ¿? Pues mas turistas (ole la globalización... ) No pude evitar ser trasladada por momentos a alguna película, como la italiana “Totto trufa”, del cómico ya desaparecido, Totto. En la que un hombre es engañado y le contratan para contar las palomas de la plaza de San Marco o el musical “Todos dicen I Love U” del maestro Woody Allen .
 
Después de dejar que Pablo se explayara con su cámara, iniciamos una ruta por callejuelas estrechísimas lo que nos permitió imaginar que estábamos “solos” y no rodeados de tanto turista asiático y estadounidense ( lo siento pero es que son los que mas he visto allá donde he ido) y disfrutar de la magia de la ciudad encantada. Y de sus encantadores gondoleros, que igual se dejaban hacer una foto que te regalaban un piropo (un italiano no te suele decepcionar en este sentido nunca). Recuerdo un puesto de fruta abarrotado, los alegres colores del cristal de murano, que decía cómprame, y las míticas mascaras que recuerdan al carnaval propio de una fiesta de Luis XIV. Por último pues ya caía la tarde nos acercamos al Puente de los suspiros, que pese a lo romántico del nombre, se llama así por que desde el se oían los suspiros de los prisioneros que observaban desde allí, por última vez el cielo y el mar. Aun así el puente aun hace gala a su nombre pues se escuchan los suspiros de los turistas bien por su admiración ante el atardecer en la ciudad bien por el cansancio después de un día de visita.
 
Emprendimos nuestro camino a pie hasta la estación y de vuelta a Bologna...
 
PD: Esta historia va dedicada a mi amiga de la universidad: Isabel (para mi Isa “la
 
morena”) Que fue una estupenda anfitriona, y conoce la historia real, ella sabe que la
 
realidad supera a la ficción. Un beso guapa!

Comentarios

Isela @ Guyunusa: Mi rincón en el cibermundo dice ...
Gracias por el paseito virtual que he dado de tu mano. Ojalá pueda viajar mucho algún día.

ROSSELYN @ LOS HORIZONTES DE ROCHA dice ...
Materia pendiente es para mi Venecia y mucho más por ser Venezolana.
Te paso un dato: Un navegante cuando llegó a las costas venezolanas y entró por Maracaibo...y vió un tipo de vivienda que se construye sobre el agua dijo: ¡¡AH la pequeña Venecia!! De Allí el porque mi país se llama Venezuela.
Saludos,
Rocha

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