CHARANGAS DE BEJUCAL
Domingo, 12-23-2007, 7:21:48 pm
Como estamos en fin de año y es tiempo de fiestas pues aquí le propongo las charangas de Bejucal
De Bejucal se asegura que es un puerto donde un día encalló un tambor. Verídica en todo su sentido, la definición se hace realidad, entre otras razones, por la existencia en esa ciudad de la provincia de La Habana de la legendaria agrupación Los tambores de Bejucal y muy vinculada a ellos, la celebración cada año de las Charangas. Jubileo que junto a las Parrandas de Remedio y los carnavales de Santiago de Cuba, son las fiestas populares más antiguas que aún se mantienen.
El origen de las Charangas de Bejucal se remonta a 1830 y tuvieron desde su aparición un carácter netamente religioso. Según la tradición y documentos conservados en el Museo de la Ciudad, su celebración tenía lugar el 24 de diciembre. Ese día por ser Nochebuena, víspera del nacimiento del hijo de Dios, los amos liberaban a los esclavos de sus encierros. Estos entonces se sumaban a los negros y mulatos libres, quienes agrupados en cabildos y no obstante su condición, estaban obligados a asistir a la Iglesia para, desde el ángulo más alejado del altar, escuchar la misa del Gallo.
Una vez concluido su compromiso con los amos y los dioses católicos, los negros africanos se daban a la adoración de sus orishas tocando sus tambores, cantándoles plegarias y danzándoles por las principales calles de Bejucal.
Españoles y criollos residentes en Bejucal los veían y dejaban hacer, y a modo de burla bautizaron a aquel grupo de negros y mulatos libres con el nombre de la musicanga, es decir, música ratonera y de mala muerte. Mientras ellos mismos, criollos y españoles, se unieron en un grupo al que dieron el nombre de los malayos, que significa gallo rojo, gallo fino.
Junto con su nombre la musicanga, los negros adoptaron el color azul y como animal representativo el alacrán. Por su lado, los malayos se abrazaron al color rojo y tomaron al gallo como ave preferida.
En 1895 debido al estallido de la segunda gesta independentista de los cubanos, musicangos y malayos cesaron sus rivalidades, o al menos, por encontrarse inmersos en la contienda, no exhibieron en sus desfiles por Bejucal la superioridad de uno u otro bando. Una vez concluida la guerra en la que no ganaron cubanos ni españoles, volvieron a reiniciarse las charangas. Pero los eternos grupos rivales se hacían llamar por otros nombres. Los musicangos se denominaban Ceiba de Plata, mientras los malayos resurgían como la Espina de Oro.