LA IMPROVISACIÓN EN LA COMUNICACIÓN RADIAL
Jueves, 11-29-2007, 7:25:49 pm
Aunque la definición de improvisar es hacer cosas sin preparase, sin estudiarlas ni meditarla, en la comunicación radial es todo lo contrario, para improvisar hay que prepararse, hay que estudiar, hay que saber bien que es lo que queremos hacer llegar al oyente, que sea creíble, que tenga el impacto de la novedad, de algo interesante, movilizador. Tener presente el tiempo en que podemos establecer la comunicación.
Es legítimo buscar el propio estilo, caracterizar una forma de comunicación novedosa, atractiva, dominada por la forma y el contenido de lo que se dice. El estilo propio es una combinación armoniosa de las cualidades de cada uno y el dominio del lenguaje y los códigos del medio. Existen experiencias que para conseguirlo es necesario aprovechar al máximo sus aptitudes: voz, talento, temperamento, formación y conocimiento de su público. Lo determinante, sin embargo, el respecto en el tratamiento que se le de a sus oyentes, sin prepotencia, ni autosuficiencia y mucho menos creerse superior o erudito.
Rivalizar, triunfar profesionalmente, estar en los primeros lugares de la preferencia es una aspiración justificada pero puede ser que la petulancia lleve a creerse que con que sea escuchado por un grupo denominado gustos y tendencias de élite. Su destinatario debe ser la gran audiencia y ello no se consigue por un decreto sino por la inteligencia y la habilidad de conquistarla
La imitación, aunque esté presente en los primeros tiempos en casi todos los profesionales en la búsqueda de su paradigma, la aspiración es alcanzar su propio estilo sin que se desestime como otros alcanzan lugares sumerios en la comunicación, estudiarlo no imitarlo, dominar el lenguaje activo e incorporarle palabras que lo distingan sin que ello sobrepase en exceso al leguaje activo común o de uso popular, no acudir a la jerga por el solo deseo de estar a tono con modas o vulgarismos de mal gusto que en todos los tiempos tienen una menor o mayor expresión. Siempre que sea posible no use términos de idiomas extranjeros si existe la palabra en español.
Cuantas veces escuchamos palabras que significan una cosa empleada para decir otra, cuanto se malgasta el tiempo radio en dar rodeos sin que se logre una concreción de lo que se quiere decir y mucho más desagradable es aquellos profesionales de la comunicación que preguntan y en ella esta incluida la respuestas que desean o en otros que incorporan lo que saben de lo que le van a decir y lo agregan como si fuera de su dominio.
No pocas veces hemos escuchado preguntar o interrumpir a los entrevistados sobre temas que no se tiene la menor idea sobre lo que se habla y queda en ridículo de forma burda. Los profesionales del habla asumen una responsabilidad cuando se deciden por esta profesión pues cuando los oyentes descubren su pobre cultura o su falta de preparación profesional deja de ser creíble, confiable y recuperar nuevamente la estima de sus públicos se convierte en una escabrosa carrera y muchos pueden sucumbir en la más irremediable mediocridad.
Tener una voz agradable no es suficiente para un comunicador, ya saber leer bien dando todas las inflexiones no bastan porque cada día son más los programas donde no existen libretos y el locutor, comunicador, hablante, periodista, en fin, toda persona que usa la palabra para comunicarse en el medio radial, solo cuenta con ideas, diseños temáticos, objetivos del programas, personalidades de diferentes profesiones a los que se deben enfrentar diariamente sin que medio mucho tiempo para conocer los aspectos mínimos sobre lo que deben proponerle de conjunto al oyente que deben, ambos, movilizar su interés, motivar la escucha, procurar la inquietud de búsquedas adicionales de conocimientos sobre los temas abordados.
Los locutores de ahora, en su inmensa mayoría, sólo saben realizar su profesión pero soy de los que piensa que la cultura técnica de poner un cristal entre el operador y la sala de locución debe ser considerada en algunos diseños de emisoras pequeñas pues la efectividad de esta afirmación ha sido demostrada en algunas emisoras pero les propongo volver sobre este tema en otra ocasión.
Entonces en una sociedad donde la cultura es apropiada con mayor conocimiento y donde la educación es patrimonio universal sin distinción los profesionales encargados de fomentar un ambiente propicio de colaboración, solidaridad, hermandad, entusiasmo, optimismo y credibilidad deben estar cada día mejor preparados, dominar las técnicas más actualizadas de la comunicación social y las aspiraciones de los públicos sobre lo que el medio radial debe satisfacer.