Diferencias entre el primer y el tercer hijo...
Domingo, 03-23-2008, 9:30:14 pm

Cada hijo nos atrapa de una forma diferente, nos llega en un momento diferente y obviamente los recibimos, tratamos y hasta disfrutamos de forma diferente. Son las diferentes situaciones, diferentes etapas, formas de pensar, visiones y hasta sentires.
Cada experiencia es única, cada vida que llega se recibe con esa particularidad que hace especial cada relación. No es una máxima de la vida, pero personalmente siento de forma diferente la llegada de cada una de estas personitas que hoy forman mi círculo prioritario. El primero viene con un hálito de dudas y miedos, se disfruta y sufre en proporciones de mitad y mitad, dudamos mucho, probamos recetas prestadas, experimentamos y entre aciertos y caídas vamos creciendo juntos, transformándonos en padres e hijo de forma simultánea. Ya el segundo nos encuentra más baqueanos son menos los miedos la confianza aparece un poquitito más, ahí las dudas que aparecen son también y además, en relación al primero, nos sentimos expectantes de reacciones, intercambios, bombardeados de experiencias ajenas entre hermanos. Lo bueno del segundo es que no hay que escuchar tantos consejos no pedidos, se supone que ya uno tiene experiencia, que ya sabe… aunque en realidad no sepa realmente nada (porque a decir verdad a nadie se le enseña a ser padre, pero tampoco se aprende a serlo, cada experiencia es única y al igual que en mi trabajo las variables cambian tanto que no se tienen recetas, se va elaborando sobre la marcha. Es lo fantástico del intercambio con otras personitas, es lo mágico, impredecible y muchas veces agotador de ser padres. Este último me encontró más vieja, más sensible, más idiotizada, con más confianza y seguridad como madre, con menos tiempo para escuchar consejos y más tiempo para disfrutar. No se fueron los miedos, soy bastante aprensiva y me preocupo por demasiadas cosas a veces, pero igualmente estoy disfrutando plenamente.
¿Cómo la van llevando? Es la pregunta más escuchada… y… agotados a decir verdad con el transcurrir de este primer mes con toda esta cantidad de hijos (no me vengan con la nena… que no sobra pero tampoco falta nada), pero parece que vamos sobreviviendo y confieso que estoy totalmente enamorada de mi bebito.
Les dejo esta comparación de las reacciones de los padres ante su 1º, 2º y 3º hijo. Es de un recorte de una revista que guardo desde hace años (se ve que mi inconsciente ya sabía… o la inconsciente de mí sospechaba algo).
Diferencias entre el 1º y el 3º hijo
( De Ana Rebeur)
Elección del obstetra:
Primer bebé:
Tiene que estar recomendado por varias amigas y ser alto, rubio, dulce y tierno, ya la vez que te inspire control y seguridad. O sea que tu marido es un mequetrefe a su lado.
Segundo bebé:
Elegís a uno que vos puedas controlar y que te haga esperar menos en el consultorio.
Tercer bebé:
Elegís al dr. Abad, porque era el que estaba primero en la lista de la cartilla y además queda cerca.
Ropa maternity:
Primer bebé:
Empezás a usar jumpers y “carpas” de embarazada apenas el Evatest t da positivo.
Segundo bebé:
Usás tu ropa habitual hasta que te estalla el botón del pantalón.
Tercer bebé:
Los jumpers y carpas de embarazada son tu ropa habitual.
Preparación pre-parto:
Primer bebé:
Vas a todas las clases de gimnasia pre-parto y te pasás el día jadeando para practicar.
Segundo bebé:
No vas a las clases ni te molestás en jadear, porque te acordás que la última vez no sirvió para nada.
Tercer bebé:
Pedís anestesia epidural en el octavo mes.
Regalos post-parto:
Primer bebé:
No alcanzan los jarrones para poner todos los ramos de rosas y nardos perfumados que te traen, junto a ositos de peluche, juguetes, conjuntitos de hilo y batitas de algodón.
Segundo bebé:
Los abuelos te regalan conjuntitos que ya sabés que no le van a entrar al bebé en una semana, y que guardás para regalarle a la primer amiga que tenga el primer bebé, que aún no sepa esto.
Tercer bebé:
Gracias que te visitan… ¿Encima querés regalos?
Ajuar del bebé:
Primer bebé:
Lavás toda la ropa con suavizante perfumado, la guardás armando primorosos equipos en los que combina el babero con las medias, y los ponés en cajones pintados en tonos pastel con stencil.
Segundo bebé:
Sólo descartás las mantillas apolilladas y las camisetas con indelebles manchas negras de las vitaminas orales, y guardás todo en el cajón color pastel que ahora está cubierto de sucios stickers de Pokemón y Mc. Donald’s.
Tercer bebé:
¿Quién dijo que un varón no puede usar ropa color rosa?
Elección del nombre:
Primer bebé:
Comprás cuanto libro de nombres de bebés encontrás y hacés listas a mano que nombrás en voz alta para saber cuál te suena mejor.
Segundo bebé:
Alguien tendría que llamarse como la abuela Ifigenia… y podría ser tu hija.
Tercer bebé:
Abrís el libro de nombres, cerrás los ojos, y donde caiga el dedo, así se llamará. O le ponés el nombre de la calle donde estaba la clínica.
Nivel de preocupación:
Primer bebé:
Apenas el bebé suspira, lo alzás y lo consolás.
Segundo bebé:
Sólo lo levantás si sus gritos pueden despertar a los vecinos.
Tercer bebé:
Le enseñás a tu hijo de 3 años, a darle cuerda a la cajita de música y sostener un chupete sin hacérselo tragar al hermano menor.
A la noche:
Primer bebé:
No dormís si no escuchás que respira.
Segundo bebé:
Te despertás sólo cuando el bebé está azul de tanto llorar.
Tercer bebé:
Cerrás la puerta para no escuchar los llantos.
Actividades:
Primer bebé:
Llevás a tu recién nacido a una escuela de estimulación temprana, un taller de juegos madurativos y a practicar matronación hasta recibir el diploma de nadador pre-junior.
Segundo bebé:
Lo llevás al pediatra.
Tercer bebé:
Lo llevás al supermercado.
Enfermedades:
Primer bebé:
Despertás al pediatra a las 3 de la mañana si hizo la caquita muy clara o si tiene hipo durante más de 5 minutos.
Segundo bebé:
Lo llevás a la guardia de la clínica que tenga Cartoon Network, sólo si los dos hermanos tienen varios síntomas.
Tercer bebé:
Mientras no vomite sangre, ya sabés que todo se cura con novalgina cada 6 horas y cuatro días de espera.
Elección de la niñera:
Primer bebé:
Tiene que mostrarte un título universitario de psicopedagoga, cinco referencias confiables, y la tenés a prueba un mes a ver si ama a tu hijo igual o más que vos. Si lo deja llorar un segundo, la echás y buscás otra.
Segundo bebé:
Tiene que ser buena con los bebés y además lavar, limpiar, planchar y cocinar a la perfección.
Tercer bebé:
Mientras no se drogue en casa y evite que el perro se coma al recién nacido, te parece perfecta.
De vuelta al trabajo:
Primer bebé:
Le dejás a la niñera seis números de emergencia, tres donde te puede ubicar, y llamás a casa cada media hora.
Segundo bebé:
Le das el teléfono de tu mamá y que se arregle con ella ante las emergencias.
Tercer bebé:
Le decís a la niñera que no te hinche y que se arregle sola, o vas a tener que cambiarla por otra.
Primeras palabras:
Primer bebé:
Te emocionás hasta las lágrimas cuando por primera vez dice “M-a…”
Segundo bebé:
Le enseñás a decir antes “Jo-se-fa”, que es el nombre de la señora que lo cuida.
Tercer bebé:
Te saca de quicio escuchar: “¡Maaaaaá!” en coro de tres voces.
Recuerdos de infancia:
Primer bebé:
Tenés una colección de álbumes de ocho tomos gordos donde guardás todos los monitoreos fetales, ecografías, informes médicos, fotos, primeros rulos cortados y un análisis detallado y manuscrito de su peso, medidas, primeras comidas sólidas y avances psicomotrices.
Segundo bebé:
Tenés un sobre tamaño carta con las fotos del nacimiento y del primer cumpleaños.
Tercer bebé:
Le pedís a tu tía Lola que te haga una copia de esa foto que sacó ella cuando era bebito, para recordar que alguna vez fue pelado y cachetón.
Escuela:
Primer bebé:
Dudás entre mandarlo al Colegio Alemán con título válido en Europa, a una escuela privada con enseñanzas de Rudolf Steiner o a la Scuola Italiana con inglés en el contraturno.
Segundo bebé:
Dudás entre mandarlo a una escuela pública con doble turno o de turno simple.
Tercer bebé:
Lo anotás en la escuela pública más cercana para que vaya solo, apenas aprenda a caminar.
Alimentación:
Primer bebé:
Vos misma preparás sabrosos y nutritivos alimentos procesados con germen de trigo, brócoli y sesos pelados y hervidos.
Segundo bebé:
Empezás a confiar en los alimentos envasados.
Tercer bebé:
Se alimenta solo, con aceitunas enmohecidas que pesca de un frasco en la puerta de la heladera.
Lactancia:
Primer bebé:
100% pecho hasta los 2 años.
Segundo bebé:
50% pecho, 50% mamadera en brazos de papá, el tío o la vecina.
Tercer bebé:
50% mamadera y 50% restos de lo que quede en los vasos usados que hay sobre la mesa.
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Duro ¿no?. Si bien no es para tanto, algo de verdad se encierra en todo esto…
Por mi parte voy a hacerle el álbum a los dos últimos (el del 2º está a medio hacer desde hace 2 años…) a ver si me libro de pedirle la foto a la tía Lola.
Beso beso