Algunas cosas, aquellas que elegimos o que simplemente ni nos cuestionamos y estuvieron allí siempre, son las que forman nuestro círculo de permanencias. Amigos que están desde que nos acordamos que existe la palabra amistad, lugares, sabores, preferencias, sonidos, objetos. Un sinfín de elementos que nos hacen desempeñarnos con confianza y comodidad en el libreto de la vida (venga escrito o lo vayamos escribiendo) .
Me acuerdo que la primera vez que mi hijo chiquito fue a la playa estuvo unos 20 minutos observando a la gente moverse sobre la arena, luego tomó confianza, se paró y empezó él mismo a desplazarse con desconfianza, como pisando huevos; tenía un año y poco y estoy segura que su mente, esa que le hace siempre ir por la vida con un especial cuidado, estaba esperando que esa masa de pequeños granos se lo engullera.
De los cambios están los que nos proponemos y aquellos que sin proponernos nos afectan mucho más que cualquier cambio premeditado. Es importante estar preparados o por lo menos no colapsar ante ninguno de estos cambiazos que la vida se trae debajo de la manga.Igual que les digo a mis alumnos cuando andan nerviosos; “respiro hondo…. aguanto… aguanto… aguanto… aguanto………….y … suuuueelltooooo”.
Así estamos… en estado violáceo por retención de aires.