Hablaba de las relaciones complejas, los engaños y autoengaños y la entreverada maraña de ideas y sentimientos que nos hacen ser como somos, que nos hacen ubicarnos como la persona que somos en esta sociedad. Esas coordenadas que nos ubican en esa posición única y particular en cualquier grupo al que pertenezcamos.
Pero no seamos tan negativos, si bien es cierto que muchísima gente vive en un mundo de engaños y automentiras también están los que viven de forma casi transparente. Hay que apostar a rodearse de esa gente, compartir nuestra vida con esa gente y francamente intentar siempre que se pueda que nuestras actitudes sean un espejo de esa claridad.
La vida es como un cuento único, irrepetible y personal y cada uno somos la parte activa en lo que refiere a la escritura de sus páginas, esas que nos llevarán a un buen o mal final. Páginas llenas de obstáculos por vencer y muchos vencidos, páginas escritas sin pensar, descaradamente o con mucho empeño y sacrificio. Es en esas páginas donde vamos tejiendo la telaraña de las diferentes relaciones. Nombres que se quedan para siempre y algunos que figuran sólo en una línea.
No voy a seguir dándole vueltas al asunto, cada cual que escriba o narre su librito como mejor le plazca.
Que las elecciones sean libres, pero pensadas y se vivan con alegría. Y lo más importante, esta vida “seguro seguro” es una, (si viene algo después mucho mejor). No la desperdiciemos en situaciones que nos incomodan, que nos enferman, que nos hacen vivir tristes y mal. Que los nombres recurrentes estén allí pero con alegría, sino de nada sirve que se repitan una y otra vez.
Dejemos afuera el tipo de frase enfermiza “no puedo vivir sin ti”, o “sigo bancando todo por “X” motivo”, pasemos a decir “elijo vivir contigo aunque sé que puedo vivir sin vos”. Eso es lo lindo de las relaciones, que los lazos no nos apresen, que nos unan. Estoy en esta situación porque la prefiero, porque elijo estar así.
Así como dice la propaganda del shampoo Sedal “mirarse es fácil, lo mágico es volver a hacerlo”.
No aburro más con el asunto, a veces me apena ver como la gente se ahoga en relaciones que no puede o no quiere manejar. Es bueno pararse a mirar para atrás de vez en cuando y ver si estamos cómodos con lo que tenemos, con lo que somos, con lo que hacemos, o de lo contrario ir buscando la salida más próxima, que la magia en este mundo sigue estando, y si no nos acompaña hay que recuperarla a toda costa.