![]() |
|
Lóbregos Tiempos Medievales
|
|
Regresando a mis letrasDomingo, 05-27-2007, 10:00:30 pm ![]() Cuando, al finalizar la batalla, presenciaron las consecuencias, quedaron absortos. Trastabillando y vacilando se acercaron a ese cuadro de horror, rodeado ahora por mil yelmos de bronce que albergaban miradas atónitas. No podía haber caído él, él… el héroe. Yacía ahora tendido, chapoteando de forma vacilante y lánguida sobre su propia sangre, esparcida por las arenas de Babilonia, bendiciendo la tierra que por última vez sentiría el peso de sus pasos y el blandir de su espada. Sus hombres, desmoralizados aunque victoriosos, decidieron despedirlo como su condición de héroe requería, llevándolo a sus tierras; fueron días de viaje y el cuerpo aún se conservaba de forma notable y aún parecía haber en su rostro desaseado algún vestigio de su típico semblante amargado, y quizás, las arrugas pronunciadas en su frente, que sólo se formaban cuando estaba colérico. Los recibieron entre enormes fogatas y gentes amontonadas, las antiguas puertas rústicas y campamentos levantados en ramas, cueros y huesos. De entre las gentes, que se dispersaban levemente dejando un camino al paso de las huestes, salió un anciano apoyado en un enorme hueso roído, que usaba como bastón… era tan viejo como sabio, y siempre daba el preludio exacto. Se acercó al cadáver recostado en un enorme escudo de metal rectangular, traído por cuatro guerreros de titánicas proporciones físicas. Le tocó el rostro, primero dubitativamente; luego animándose a correr de él la hermosa cabellera blanca para revelar de forma paulatina el rostro del héroe caído… el ídolo que el astro de la noche había consumido. Sus lágrimas regaron su prolongada barba blanca, y se deslizaron por ella varias más. El capitán de las huestes, mano derecha del caído, posó su mano recubierta por mugrosos cueros y deshilachados vendajes sobre el hombro del anciano. “Él estará bien. Descansará en paz, no llores por él” – Le dijo. El viejo cabizbajo no atinó a levantar la mirada mientras le hablaba. “Eso lo supe desde siempre, no lloro por él… sino… - le echó una mirada de soslayo - por nosotros” Cuento registrado, como siempre. No escribía nada porque no estaba cerca de la pc, bah, en realidad estaba pero pensé (Sí, a veces pienso) "¿Qué mierda les voy a andar emulsionando los ojos a esta manga de retrasados?", no, mentira. En realidad tenía la patología del escritor fracasado-ortiva-fracasado. Pero bue, ya voy a vender. Gente, se viene la secuela del Lóbregos Tiempos Medievales (Y va a tener un título más largo que el nombre de una princesa) Así que creyeron que se iban a librar facilmente de mi, se equivocaron :) Salud. ComentariosEscribe un comentario |
sobre mí
![]() temas anteriores
archivo
sitios favoritos
patrocinado por |